Fumador anónimo
La casualidad quiso que ayer, a los 10 minutos escasos de haber apagado mi último cigarro, fuera una cuñada la primera persona conocida con la que me encontrara tras haber dejado de fumar, precisamente la única que sigue fumando en mi familia politica, familia con más de un ex-fumador entre sus filas, por cierto. Bueno, pues no se me ocurre otra cosa que ponerle una sonrisa bastante estúpida y decirle algo así: “Hola, me llamo Pepito y soy un no-fumador”. Triste. Patético.
Comentarios
Haz un comentario







