Cada uno vive (y se mata) como le viene en gana
Vía Rebelión, me topo con un artículo de Santiago Alba Rico en Novas de Galiza:
Hace un par de meses la portada de un periódico nos daba la siguiente noticia: “Un ejemplo de superación: el piloto Alex Zanardi vuelve a conducir un coche dos años después de perder las dos piernas en un accidente”. Mientras leía este titular se me ocurría espontáneamente, en una asociación involuntaria, otro igualmente sensato: “El triunfo de la voluntad: el ex-fumador Zano Alessandri vuelve a fumar dos años después de perder un pulmón a causa de un cáncer”.
He aquí dos hombres -Alex Zanardi y Zano Alessandri- hermanados por su obstinado deseo de perder la vida a toda costa y, frente a ellos, una sociedad que se rinde admirada ante el suicida más rico, que depende para sus propósitos de un aparatoso BMW, y desprecia y rechaza, en cambio, al que sólo necesita para matarse un diminuto paquete de cigarrillos.
El artículo completo aquí.
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