Un dos de abril

Como ya es mundialmente conocido, yo dejé de fumar el pasado dos de abril. También es sabido que Juan Pablo II intentó quitarme protagonismo, sin conseguirlo, cascando ese mismo día. Pero, además de esta fruslería, ¿qué otros hechos, en otros años, conmovieron al mundo en tal fecha? Pues investigando un poco por acá y por allá me entero de que también un 2 de abril, pero dos años antes, es Terenci Moix quien deja de fumar, en este caso de forma definitiva y por obligación médica… forense. Infaustas casualidades. Al Papa no sé, pero a Terenci alguien le dejó un paquete de ducados encima del ataúd. Bonito detalle. Que a mi me dejen un cartón, pero dentro de la caja, por favor, que algún desalmado es capaz de llevársela creyendo que no me hará falta en el más allá. Por cierto, dice Amparo que “esto de dejar el tabaco no es para toda la vida” y que a los 80 buscará a su amiga Paqui para volver a fumar, en plan “Tú y yo“. Creo que a mi también se me había pasado alguna vez alguna idea similar, pero… llegado el momento ¿me apetecerá volver a fumar? No lo digo porque deje de gustarme fumar, el olor o el sabor del tabaco, sino por la incomodidad de volver a depender del tabaco y eso. Uy, no sé. Ya veremos. De cualquier manera, ya tengo claro a quién llamaría para volver a fumar con 80 años. Para eso y para hablar de la Kidman, ¿eh, Rafa? Aunque no me cojas mis llamadas al móvil.

Volviendo a Terenci Moix, si alguien me consigue la foto de esa cajetilla de ducados encima del ataúd de Terenci Moix, le regalo un boli (bic cristal). Ni google ni hostias, yo no la encuentro. Y sé que la he visto en algún sitio…

¿Qué más cosas ocurrieron un dos de abril? Nada especialmente interesante salvo el nacimiento en 1914 de un señor-pedazo-de-actor-como-la-copa-de-un-pino llamado Alec Guinness. Ahí es nada.

Comentarios

Un comentario en “Un dos de abril”

  1. Zauber el 30/Ago/2005 21:49

    Hay días en los que uno está hasta los cojones de la ópera y sus amantes y, además, te duele mucho una muela. Esos días uno desearía tener 95 años para que sonara el teléfono.

Haz un comentario