Humo y libertinaje
Escribe Margarita Rivière:
Apenas faltan tres semanas para que los fumadores, por el peso de la ley, pasen a ser delincuentes sociales en España. En las Naciones Unidas ya no admiten a trabajadores que fumen; imagino que consideran que los fumadores son seres incapacitados, dependientes de un innombrable vicio, gentes sospechosas de moralidad dudosa.
Lee el artículo completo de Margarita Rivière en El País
Por cierto, hoy se aprueba La Prohibición de forma definitiva.
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6 comentarios en “Humo y libertinaje”
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Que se prohíba fumar en los centros de trabajo me parece un avance en los derechos de los trabajadores.
En cambio, por principios, estoy en contra de que se obligue a los bares y restaurantes a poner zonas de fumadores y no fumadores: va contra la libertad de mercado. Personalmente, me viene que ni pintado. Y le vendrá estupendamente también a unos cuantos que no sienten ningún deseo de fumar cuando no ven a nadie hacerlo. Es un caso claro de ataque a la libertad que tendrá muchas consecuencias positivas. Por menos de esto algunos defienden a Fidel Castro. Pero yo, por principios, estoy en contra.
Lo de que la OMS (creo que es la OMS, no la ONU) no contrate a fumadores me parece repugnante. Por principios y personalmente.
Por cierto, este blog ha mejorado mucho desde que no analizas noticias estúpidas (y desde que no te obligas a poner un post cada día: es lo mismo que les pasa a los periódicos, a los que les sobran páginas por todas partes).
Y que conste que no entiendo por qué no puede haber smoking rooms en las grandes empresas (muchas ya los tienen).
Sobre lo de la OMS, hace días que estoy preparando un artículo que publicaré en cuanto termine. Sobre la ley anti-tabaco hoy aprobada también escribiré algo en cuanto se publique en el BOE y me la pueda estudiar con detenimiento.
¿Libertad o mercado, en qué quedamos?
¿Y es que no tienen los trabajadores de los bares y restaurantes derecho a avanzar?
Muy de acuerdo con M. Riviere en que a mí, que no fumo tabaco ni tengo móvil, me moleta infinitamente más que alguien se siente a mi lado (en el tren, en una cafeta, en donde sea) y hable por el móvil que me eche el humo de su pitillo.
Hombre, un viejo conocido. Casi no te reconozco. Pasaré por alto esa dicotomía entre libertad y mercado, indigna de tu ingenio.
Los trabajadores de bares y restaurantes deberían cobrar un plus de peligrosidad, como los mineros (salvando las distancias correspondientes).
Y sobre lo del móvil, yo también estoy superafavor de prohibir eso. ¿Para cuándo una ley?