Algunas opiniones sobre la Ley Antitabaco
José Aguilar en Huelva Información:
La ley, en efecto, se manifiesta invasiva e intervencionista en un ámbito que debería estarle vedado, aquel que se refiere al deseo de los fumadores de envenenarse sin atentar contra la salud de nadie, sólo de la suya propia. Es un deseo legítimo. Allá cada cual con los tóxicos que se mete en el cuerpo si no afecta a los cuerpos ajenos.
Únicamente desde el rigor de los conversos y el fanatismo de los salvadores del mundo se puede entender que los legisladores hayan abortado la mera posibilidad de que en las empresas de cierto tamaño el patrón y los trabajadores negocien la instalación de habitáculos para que los fumadores calmen su vicio o desarrollen su enfermedad. Con la ley en la mano se tendrán que aguantar o salir a la calle a dar unas caladas, disfrutando de unos minutos de holganza que, como es lógico, los no fumadores también querrán disfrutar.
[...]
Luego están los detalles prácticos: la prohibición de fumar en las bodas, la situación kafkiana de los camareros de bares para fumadores –el camarero que sea fumador no podrá fumar porque está en su lugar de trabajo; el camarero que no fume se tragará el humo de los clientes–, la más que probable discriminación de los fumadores en la selección de personal por las empresas… todo lo que iremos comprobando desde el 1 de enero.
Javier Blanco Urgoiti, del Club de Fumadores por la Tolerancia, en El País.
Cada vez que leo declaraciones públicas del doctor Rodrigo Córdoba, presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, me sorprendo más. La última vez, en su periódico (2-12-05), respecto a la noticia de la OMS y los fumadores, la libertad y la tolerancia, decía: “Una empresa tiene derecho a preferir a los no fumadores”. Claro, y sólo a blancos. Y sólo a hombres. Y no contratar judíos.
A Baltasar Porcel tampoco le gusta la nueva ley, en este caso porque la considera “floja”. Lo leemos en La Vanguardia
España ha aprobado la ley antitabaco. La civilización avanza - o sea, el respeto al otro, la responsabilidad personal, el promedio de vida- pese a las obcecaciones reaccionarias, la ignorancia, los turbios negocios tabaqueros. Y conste: es una ley débil, en California, por ejemplo, no se puede fumar ni en la playa.
Comentarios
Haz un comentario







