Más artículos sobre la Ley Antitabaco
Flavia Company, escritora, en El Periódico de Catalunya, a propósito del detenido de Navarra:
… puesto que la imaginación no tiene límites y la realidad aún menos, esta anécdota –la primera de muchas, seguro– da que pensar. Porque, ¿cuándo será detenida la primera persona por comerse una chocolatina en un espacio público o por ponerse demasiada sal en un plato que ya la contenía? ¿Dónde se establecerá dentro de algún tiempo el límite del derecho que tiene la ley sobre la libertad de los ciudadanos que deben respetarla? Con lo fácil que parece proponer que en todos los casos se utilice el sentido común. Pero claro, para tenerlo hace falta educación, y ése sí que es un campo en el que, en general, sea ha decidido no invertir.
En La Vanguardia, leemos a Josep María Fonalleras, para quien las obligadas salidas a la calle para fumar provocará relaciones adúlteras intra-fumadores, algo así como una endogamia del humo:
Al salir a la calle para dar la primera calada en el destierro, los otros comensales del restaurante los miraban con una mezcla de piedad y de desprecio, con una media sonrisilla de conmiseración y de prepotencia.
Estaban allí para ser vistos y analizados. En la puerta, ateridos, dieron con otros como ellos. Una de las consecuencias de la ley es la propensión a establecer nuevas amistades que el fumador va a experimentar cuando tenga que abandonar determinado local para fumar en el exterior.
Allí se va a encontrar con personajes de su calaña con los que mantendrá, al principio, conversaciones sin ningún interés, sobre la propia ley, sobre lo oprimidos que están los fumadores, sobre el resfriado que van a pillar. Poco a poco, después de tres o cuatro excursiones fuera de la nave, los astronautas fumadores cogerán confianza e incluso puede que acaben por intercambiarse los números de móvil. Él le dirá a ella: “No fumar en un estanco es como ir a la panadería y no darse el placer de comerse un mendrugo antes de haberlo pagado”. Y ella le contestará: “O como entrar en una tienda de ropa y no resistir la tentación de mirarte al espejo”. Él intervendrá: “¿Piensas dejarlo?”. Y ella: “Ahora, menos que nunca”. Y él: “¿Quedamos después de los entremeses? Y ella: “Cielos. A mí ya me traen los postres”. Y así, hasta llegar al adulterio.
Lluís Bonet, también en La Vanguardia, escribe sobre el cine y el humo:
En Puro humo (Holy smoke), único libro que escribió directamente en inglés el llorado, reído, admirado y humeante (lo suyo era puro ingenio, es decir, vegueros) Guillermo Cabrera Infante aludía al personaje de Charles Chaplin en Luces de la ciudad: “Tratando de aprender a fumar un verdadero puro, Charlie prende fuego al vestido de noche de una dama y causa estragos en un restaurante elegante mientras era el invitado del rico”. Nada mejor que un imponente cigarro, y toda la ceremonia del encendido, para que el espectador supiera quién era el rico y quién el pobre, aunque éste apareciera bajo los rasgos de Chaplin/ Charlot, eterno perdedor. Nadie como Humphrey Bogart hizo del cigarrillo una parte de su personaje, y James Dean - ahora es innecesario-, un elemento de su rebeldía. ¿O cómo olvidar a Audrey Hepburn y su larga boquilla, más adorno femenino que tabaquista, en Desayuno con diamantes?
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7 comentarios en “Más artículos sobre la Ley Antitabaco”
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Flavia Company recurre a la demagogia y falsea la realidad. ¿Qué tendrá que ver una chocolatina o la sal con el humo del tabaco? Cuanta tontería, de verdad. Con lo fácil que es decir que el dueño de un bar debería poder decidir si quiere o no humo en su establecimiento.
Eso ya lo podía hacer el dueño de un bar con anterioridad a la ley. Ahora lo que no puede decidir un empresario y sus trabajadores es que quieren fumar. Esa es la diferencia.
Prohibir las salas de fumadores en las empresas y prohibir comerse una chocolatina en público no me parece algo tan distantes: menudo ejemplo para la juventud, hombre.
Claro. El primero de los párrafos de la prima es exactamente lo que yo había dicho. Pero parece que solo a los dueños de restaurantes les importa; no he visto que nadie se sumara a sus protestas. ¿Es que los fumadores no saben manifestarse solos? Si les da igual la ley… solo les importa a tres bloggers aburridos.
Me estoy dando cuenta de que me aburre mucho discutir a favor de la ley, porque hay demasiada gente que la apoya. Es más entretenido discutir en contra, como hago con algunos de mis amigos. La mayoría de la gente que conozco está a favor, incluso iría más lejos.
El peligro del pensamiento único acecha.
Leyendo a Bertrand Russell en el autobús, me sorprende una pregunta o reflexión que se hace.
Escribe que la diferencia entre la virtud y el vicio estriba en que el segundo alarma al rebaño, porque muestra como distintos a algunos de sus miembros.
Pues eso.
[Acabo de zamparme un caramelo de ceniza blanca -uno de nicotina. ¡Qué mal llevo lo de la abstinencia...]
DEMAGOGIA ? Es una forma de decir que no se puede imponer todo . Que una sociedad educada se autorregula . En 10 años prohibiran los fritos y el alcohol, cuando te pones no paras . esto dice flavia Company y estos de acuerdo
HOLA NO TE PUEDO DAR UN CIGARRO