Ciekawezdjecie

Tengo guardada esta foto hace bastante tiempo, incluso antes de pensar en este blog, incluso antes de pensar en dejar de fumar. Por lo poco que he encontrado por ahí, creo, y no estoy nada seguro de ello, que es de un tal Ciekawezdjecie. Si alguien tiene alguna pista más…
Sganarelle, del ‘Don Juan’ de Molière
Sganarelle proclama:
Diga lo que diga Aristóteles, y toda la Filosofía, nada es igual que el tabaco, es la pasión de la gente honesta; y quien vive sin tabaco, no es digno de vivir: no sólo alegra y purga los cerebros humanos, sino que instruye las almas en la virtud y se aprende con él a ser un hombre honesto. ¿No ve Vd. que en cuanto se toma, de que forma cortés se utiliza con todo el mundo, y como nos encanta ofrecer, a derecha y a izquierda, en todas partes donde uno se encuentre? Ni siquiera se espera a que nos pidan, uno se apresura antes de que el deseo de la gente sea expresado; tan verdad es, que el tabaco inspira sentimientos de honor y de virtud a todos los que lo toman.
Nota del editor: Sganarelle se refiere al tabaco en polvo o rapé que se aspira por la nariz. De hecho, el criado de Don Juan lo recita sosteniendo una “tabatiere”, que es la caja donde habitualmente se guardaba el rapé.
Los no-fumadores practican la autogestión
Vía Escolar.Net y Barrapunto me entero de la creación de un wiki en la que no-fumadores libres están confeccionando una lista de bares y restaurantes en los que no se permite fumar. ¿Se necesitaba una ley para esto?
Más artículos sobre la Ley Antitabaco
Flavia Company, escritora, en El Periódico de Catalunya, a propósito del detenido de Navarra:
… puesto que la imaginación no tiene límites y la realidad aún menos, esta anécdota –la primera de muchas, seguro– da que pensar. Porque, ¿cuándo será detenida la primera persona por comerse una chocolatina en un espacio público o por ponerse demasiada sal en un plato que ya la contenía? ¿Dónde se establecerá dentro de algún tiempo el límite del derecho que tiene la ley sobre la libertad de los ciudadanos que deben respetarla? Con lo fácil que parece proponer que en todos los casos se utilice el sentido común. Pero claro, para tenerlo hace falta educación, y ése sí que es un campo en el que, en general, sea ha decidido no invertir.
En La Vanguardia, leemos a Josep María Fonalleras, para quien las obligadas salidas a la calle para fumar provocará relaciones adúlteras intra-fumadores, algo así como una endogamia del humo:
Al salir a la calle para dar la primera calada en el destierro, los otros comensales del restaurante los miraban con una mezcla de piedad y de desprecio, con una media sonrisilla de conmiseración y de prepotencia.
Estaban allí para ser vistos y analizados. En la puerta, ateridos, dieron con otros como ellos. Una de las consecuencias de la ley es la propensión a establecer nuevas amistades que el fumador va a experimentar cuando tenga que abandonar determinado local para fumar en el exterior.
Allí se va a encontrar con personajes de su calaña con los que mantendrá, al principio, conversaciones sin ningún interés, sobre la propia ley, sobre lo oprimidos que están los fumadores, sobre el resfriado que van a pillar. Poco a poco, después de tres o cuatro excursiones fuera de la nave, los astronautas fumadores cogerán confianza e incluso puede que acaben por intercambiarse los números de móvil. Él le dirá a ella: “No fumar en un estanco es como ir a la panadería y no darse el placer de comerse un mendrugo antes de haberlo pagado”. Y ella le contestará: “O como entrar en una tienda de ropa y no resistir la tentación de mirarte al espejo”. Él intervendrá: “¿Piensas dejarlo?”. Y ella: “Ahora, menos que nunca”. Y él: “¿Quedamos después de los entremeses? Y ella: “Cielos. A mí ya me traen los postres”. Y así, hasta llegar al adulterio.
Lluís Bonet, también en La Vanguardia, escribe sobre el cine y el humo:
En Puro humo (Holy smoke), único libro que escribió directamente en inglés el llorado, reído, admirado y humeante (lo suyo era puro ingenio, es decir, vegueros) Guillermo Cabrera Infante aludía al personaje de Charles Chaplin en Luces de la ciudad: “Tratando de aprender a fumar un verdadero puro, Charlie prende fuego al vestido de noche de una dama y causa estragos en un restaurante elegante mientras era el invitado del rico”. Nada mejor que un imponente cigarro, y toda la ceremonia del encendido, para que el espectador supiera quién era el rico y quién el pobre, aunque éste apareciera bajo los rasgos de Chaplin/ Charlot, eterno perdedor. Nadie como Humphrey Bogart hizo del cigarrillo una parte de su personaje, y James Dean - ahora es innecesario-, un elemento de su rebeldía. ¿O cómo olvidar a Audrey Hepburn y su larga boquilla, más adorno femenino que tabaquista, en Desayuno con diamantes?
Un detenido. ¿Por qué?… ¿Importa?
En el buscador de noticias de Google aparecen decenas de enlaces a las páginas de los distintos periódicos y medios de noticias online en las que se habla de la noticia de un detenido, presuntamente, por infringir la Ley Antitabaco. Y digo presuntamente porque de la lectura de titulares no podemos deducir con total seguridad cuál fue el motivo real o legal de la detención. Es más, creo que llegaríamos a una conclusión errónea. En la mayoría de medios, se opta por titulares que dan a entender que fue detenido por fumar donde no debía, es decir, por incumplir la Ley Antitabaco. Una minoría se inclina por dar un titular más aproximado a lo que, creemos, sucedió en realidad. Y como nosotros no estábamos allí, lo que sucedió en realidad tenemos que deducirlo con la posterior lectura del desarrollo de la noticia. Casi toda probabilidad -todavía no me atrevo a asegurarlo del todo- la detención se produjo por la negativa a identificarse ante los agentes que pretendían multarle, ahora sí, por fumar en zona prohibida y/o negarse a dejar de hacerlo. Luego nos intentan informar sobre la multa que, tras un juicio rápido, se le impuso al rebelde fumador. Tampoco en eso los distintos medios se ponen de acuerdo, ni en la cuantía -unos dicen 240€, otros que 120€- ni en el motivo exacto de la misma: ¿desobediencia? ¿negativa a identificarse? ¿incumplimiento de la Ley Antitabaco?…
Pues bien, lejos de tener una voluntad aclaratoria sobre la noticia, nada más que la de documentar esta anotación tras llamarme la atención la disparidad de titulares, la pregunta que lanzo es: ¿Importa realmente el motivo por el que fue detenido ese hombre? Sospecho que habrá algunos defensores de la Ley Antitabaco, los más moderados, que, asustados por sus consecuencias, prefieran saber que el detenido lo fue por no querer identificarse y no por una normativa excesiva. Habrá otros, los menos moderados, quienes se alegren en todo caso sin importarles cuál fue el motivo de la detención. A un servidor, le importa bien poco el motivo y le entristece la noticia en cualquier caso.
Conversación ¿irreal?
- [...] He leído sobre esto y hay varios medicamentos que ayudan y mucho. Por ejemplo, el zintabac, un antidepresivo buenísimo y carísimo.-Pues mi cuñada lo utilizó el año pasado y como te moviliza la noradrenalina y la dopamina, mi hermano se tuvo que volver a casa de mis padres porque ella se lo quería tirar cada 6 horas, coincidiendo con la toma de la pastilla.-Por lo visto, te pone como una moto. La asistenta ucraniana que viene a casa ahora trabaja hasta por las noches limpiando un starbucks de esos, porque no puede dormir.
-Pues que folle más.
-Es que es mormona.
-¿Y? Si son polígamos. Mejor incluso.
-Mormona y lesbiana. Y en el libro de religión de su credo no tienen resuelto lo de la poligamia femenina. Un lío, vamos. [...]
La conversación completa está en el blog de Thalasos.
Operating Room

By Forges.
Jackie Boy

Nadie consigue dejarlo del todo. Un fumador es un fumador cuando las cosas se tuercen.
Lo dice Jackie Boy, personaje interpretado por Benicio del Toro en Sin City.
La intromisión que no para

“La idea antigua de que sólo las dictaduras eran totalitarias resulta ingenua, porque el totalitarismo consiste, sobre todo, en la intromisión de los Gobiernos en todas las esferas de la sociedad, en el afán de regularlo, controlarlo e intervenir en todo, de condicionar la vida de los ciudadanos e influir en ella, en no dejarles apenas márgenes de libertad y decirles cómo han de comportarse y organizarse, no sólo en lo público y común, sino asimismo en lo personal y privado. Y de la misma manera que se va perdiendo la creencia de que las diferencias entre particulares puedan dirimirse sin recurrir a un juez, y así los países se llenan de denuncias y pleitos, también se está perdiendo una noción importantísima para las sociedades libres, a saber: que no todo tiene que estar regulado y supervisado por instancias superiores; que el Estado no tiene derecho a opinar de todo y menos aún a dictar normas para cualquier actividad, iniciativa o costumbre. Y al perderse esa noción se le cede todo el campo al Gobierno de turno (lo que todo Gobierno desea), con la consiguiente renuncia de los individuos a sus criterios, su participación y su autonomía. Un suicidio.
En estas fechas ha entrado en vigor la –esta sí– dictatorial ley antitabaco, con la Ministra Salgado permitiéndose tratar a los ciudadanos como a menores de edad, al decir a los fumadores, entre otras cosas abusivas, que acabarán agradeciéndole que les prohíba fumar en tantos sitios.”
Así comienza el artículo de Javier Marías en el EPS de este fin de semana. Aquí sigue.
Médicos de guardia

By Forges.







