Jackie Boy

Nadie consigue dejarlo del todo. Un fumador es un fumador cuando las cosas se tuercen.
Lo dice Jackie Boy, personaje interpretado por Benicio del Toro en Sin City.
La intromisión que no para

“La idea antigua de que sólo las dictaduras eran totalitarias resulta ingenua, porque el totalitarismo consiste, sobre todo, en la intromisión de los Gobiernos en todas las esferas de la sociedad, en el afán de regularlo, controlarlo e intervenir en todo, de condicionar la vida de los ciudadanos e influir en ella, en no dejarles apenas márgenes de libertad y decirles cómo han de comportarse y organizarse, no sólo en lo público y común, sino asimismo en lo personal y privado. Y de la misma manera que se va perdiendo la creencia de que las diferencias entre particulares puedan dirimirse sin recurrir a un juez, y así los países se llenan de denuncias y pleitos, también se está perdiendo una noción importantísima para las sociedades libres, a saber: que no todo tiene que estar regulado y supervisado por instancias superiores; que el Estado no tiene derecho a opinar de todo y menos aún a dictar normas para cualquier actividad, iniciativa o costumbre. Y al perderse esa noción se le cede todo el campo al Gobierno de turno (lo que todo Gobierno desea), con la consiguiente renuncia de los individuos a sus criterios, su participación y su autonomía. Un suicidio.
En estas fechas ha entrado en vigor la –esta sí– dictatorial ley antitabaco, con la Ministra Salgado permitiéndose tratar a los ciudadanos como a menores de edad, al decir a los fumadores, entre otras cosas abusivas, que acabarán agradeciéndole que les prohíba fumar en tantos sitios.”
Así comienza el artículo de Javier Marías en el EPS de este fin de semana. Aquí sigue.
Médicos de guardia

By Forges.
Espacio sin humo

Nando, en El Periódico de Catalunya.
Me lo han traído los Reyes

Por Chema Madoz.
El peso del humo
En este estupendo corte de sonido de la película Smoke, se cuenta una historia sobre el peso del humo que transcribo parcialmente:
[...] Reconozco que es extraño, es casi como pesar el alma de alguien, pero Sir Walter era un tipo hábil. Primero tomó un cigarro entero y lo puso en una balanza y lo pesó. Luego, lo encendió, se fumó el cigarro cuidando que las cenizas cayeran en el platillo de la balanza. Cuando lo terminó, puso la colilla en la balanza junto con las cenizas. Después, pesó lo que había allí. Acto seguido, restó esa cifra del peso obtenido previamente del cigarro entero. La diferencia era el peso del humo.
En CienciaNet matizan el experimento:
En este contexto podemos definir la combustión como una reacción química entre una sustancia y el oxígeno. Si representamos lo que sucede así:
madera + oxígeno -> ceniza + humo
siendo humo = gases que resultan (fundamentalmente dióxido de carbono y vapor de agua) + partículas sólidas y líquidas en suspensión y ceniza = el resto de los productos de la combustión, vemos que al restar lo que pesa la ceniza de lo que pesaba la madera, nos queda el humo y el oxígeno y NO el humo solamente como propone el método descrito.
Fumar en el bar
Moncho Alpuente escribe:
… en mi bar de la esquina se fuma por aclamación y por expectoración y no hay más que echar una ojeada a los ceniceros rebosantes al final de una jornada para que a un no fumador militante, a uno de esos activos fumadores pasivos, le de un ataque y haya que reanimarle con un copazo. “No te alegres tanto, al año que viene irán también a por vosotros”, le decía ayer a pie de barra, don Eladio, fumador y abstemio a don Félix, un bebedor activo, fumador por pasiva, que lleva años de esforzada pero respetuosa cruzada para apartarnos del tabaquismo desde el frente del alcoholismo. “Se puede beber sin fumar”, repite a menudo don Félix.
… “Si por mí fuera, se irían todos a fumar a la calle”, dice Héctor y don Eladio tras consultar con el termómetro exterior que hoy no sube de los dos grados empieza a pensar en países tropicales en los que fumar al aire libre no signifique también riesgo de neumonía: “Seguro que la palmas por el frío y tu nombre pasa a engrosar la lista de víctimas del tabaco y encima con recochineo”.
Hoy, en El País, vía Escolar.Net.
Elena Salgado, ¿visionaria? y ministra
La Ministra de Sanidad mira en su bola de cristal y predice:
La gran mayoría (de los bares y restaurantes de menos de 100 metros) optará por la prohibición de fumar, ya que el 70% de los ciudadanos no fuman y desean ambientes libres de humos.
Vía Escolar.Net.
Humoristas gráficos, hoy
A veces, Forges no me gusta:
En cambio, El Roto cada día me gusta más:
Hoy, en El País
Veda, coto, reserva…
Acabo de regresar a casa. Había salido a tomar unas cañas para palpar el ambientillo que se cocía por ahí con el asunto de la Ley Antifumadores y en los bares que he visitado -todos de fumadores, por supuesto- más que humo, hoy se respiraba cierto tufillo de clandestinidad, olía a perseguidos, a gente furtiva encendiendo sus cigarrillos en el único sitio caliente que les deja la puta ley. Aire de restricción, de ilegalidad, de prohibición, de ley seca, de gueto… Ahora me huele la ropa a tabaco. Y me encanta. Fumad, malditos, maldecidos por la puta ley, seguid fumando. Al menos, hacedlo por mi.




