Sigo aquí
Lo que son las cosas. Dicen que un blog no es blog hasta que sufre el ataque de spammers que bombardean los comentarios de las anotaciones con publicidad. Esto me viene sucediendo desde hace unos días. Algo curioso, doblemente curioso, habría que decir, por el hecho y por el objeto: sólo hay una anotación, de las 311 que ya he escrito, que está sufriendo este ataque, aquella en la que decía que “a este blog le quedan 5 anotaciones” que escribí el 25 de enero pasado. Hasta 19 comentarios-spam he tenido que borrar.
Y ya que estamos… Efectivamente a este blog no le quedaban 5 anotaciones. Ni entonces ni ahora. Sé que el ritmo de escritura ha descendido y lo lamento por las lectoras más ávidas y fieles (bueno… vale… también lo lamento por los lectores), pero estoy seguro que algún día recuperaremos un ritmo menos aburrido que el actual, aunque dudo que sea tan acelerado como la del primer año.
Cigarrillos y Copas de Europa
Hace 20 años fumé no menos de 15 cigarrillos para digerir los penaltis de la final de Sevilla. Hace 14 años fumé al menos 20 cigarrillos para aguantar los nervios de la final de Wembley. Hace 11 años fumé no menos de 25 cigarrillos para soportar la paliza de la final de Atenas. Hace 14 minutos me hubiera fumado un cigarrito al terminar la final de París.
¡¡¡Visca el Barça!!! ¡¡¡Vivan los Ducados!!!
(PD: Pero me lo fumaré mañana. Es por no bajar a comprar ahora y eso…)
Marx, Groucho
Si me dieran a elegir entre una mujer y un cigarro, siempre escogería el cigarro.
Nota del editor: El editor del blog no comparte necesariamente las opiniones de todos sus colaboradores.
Créditos para volver a fumar
Trece meses y un monólogo cruzado
—Anteayer hizo 13 meses que dejé de fumar.
—Es un decir, ¿no?
—La verdad es que sí, es mucho decir. Resulta raro decir eso cuando ahora fumo algún cigarrillo de vez en cuando. ¡Qué decepción! ¿No?
—No sé. El caso es que disfruto tanto de esos cigarrillos… Antes, fumando 60, no disfrutaba de ninguno de esa forma. No parece un fracaso absoluto.
—Pero… ¿cuánto fumas?
—Algún fin de semana, no todos, alguna ocasión especial, y sólo dos, tres, cuatro cigarrillos. ¿Eso es fumar?
—¿Eso es no fumar?
—Eso es lo que siempre me habría gustado hacer. Fumar por puro placer.
—¿Qué va a decir la gente que te lee? Tal vez haya mucho exfumador que haya venido leyéndote y que…
—Son mayorcitos…
—¿Y qué vas a hacer?
—No sé. ¿Alguien me garantiza que soy capaz de seguir así bajo cualquier circunstancia?
—¿Bajo cualquier circunstancia?
—Sí, me refiero a esas cosas que hacen que la gente vuelva a fumar un par de paquetes diarios.
—Ya, pero garantizar que no vuelvas a fumar… Extraña garantía pides, ¿no te das cuenta? Nadie te puede garantizar algo así, al menos en el sentido de darte seguridad o certeza. Garantía, garantía… se me ocurre que te hagas un seguro para que alguien te ‘repare’ en el caso de que vuelvas a fumar contundentemente…
—Absurdo… Entonces… ¿qué hago?
—No sé.
—Yo tampoco sé. El caso es que se te ve preocupado…
—Sí.
—¿Qué hacemos, lectores?
Los fusilamientos del 3 de mayo de 2006

Por Eneko, en 20 minutos.








