Franco
Es madrugada, acabo de llegar de Extremadura, he inaugurado dos pantanos, ¡¡dos pantanos!! ¿lo oyes? Vengo deslomado, literalmente deslomado. Lo peor de todo es que no he podido echar ni un solo jodido pitillito en todo el día. Yo todo esto lo llevo muy bien, pero eso de no poder fumar me tiene a mal traer, cojones.
El doble de Franco, al ser pillado fumando un cigarrillo en los jardines del Pardo, en la gloriosa película Madregilda (1993).
La foto merece la pena

Foto-portada de la web del As y de la edición en papel del Marca, del Sport y de El Mundo Deportivo tras la eliminación de la selección española del Mundial 2006.
Todo Camera Café
Vía Microsiervos nos topamos con el blog de El forastero que ha confeccionado una lista de todos los videos que ha ido encontrando en YouTube. Ah, también nos enteramos de que al otro lado de la máquina de café de Camera café, detrás del espejo, hay otra máquina de café. Casi idéntica pero mucho peor. Es la máquina de café de Gestenfeiser. Un sitio más oscuro y siniestro pero con una pequeña ventaja: A este lado está la cara del espejo que no refleja. Con mirar un poco… Es el blog de la gente que hace el programa.
Información de servicio
El miércoles 14 hay un mitin de Mariano Rajoy en el Palacio de Congresos de Cataluña que está en la Diagonal en la zona de Pedralbes, lo digo por si alguien quiere ir que sepa que estará allí y que hablará en público. Manuel Delgado dixit. :-)
Era nuestro deber hacernos eco de dicha información.
House, doctor en medicina
Dejar de fumar puede matar.
So broken, Björk y Raimundo Amador
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My mind is clearer now
Esa frase con la que empieza Judas su Heaven on their minds, la primera canción que suena en Jesucristo Superstar, me sirve para contar lo que me acontece ultimamente. Como sabéis, últimamente andaba fumando algún que otro cigarrillo esporádico los fines de semana, normalmente durante las partidas de póker que desde hace unos meses juego los sábados por la noche, arruinantes timbas en las que se llegan a poner sobre la mesa desorbitantes cantidades de dinero. No, no exagero, que en ocasiones llegamos a jugarnos hasta cuatro y cinco euros cada jugador. Yo, en más de una ocasión, he llegado a perderlo todo. Hasta la dignidad (nunca lo hubiera dicho: es más fácil perder la dignidad por cinco euros que por dos millones). Pero a lo que iba. Durante la última partida fumé algo más de lo habitual llegando al punto ese en que ya no se disfruta cada calada. Y eso no mola nada. Con lo que he decidido que voy a reducir drásticamente la ración y el momento. Fumaré solamente en aquellos momentos y circunstancias que me permitan saborear de forma óptima cada cigarrillo, desde la primera calada hasta la última, sin interrupciones, sin tener que soltar las cartas para encender el pitillo, sin dobles parejas ni trios que me distraigan, sin escaleras, de color o no, sin faroles. Joder, que el cigarrillo merece más atención, coño.







