Pesadilla surrealista
Éranse que se eran el hermano de José Campos, la hermana de Carmen Martínez Bordiú y yo. A la entrada de un restaurante y sin que ella pueda escucharnos, él, como urdiendo un plan, me dice:
—Vamos a comer en este restaurante, pero quiero que hagas una cosa: cuando estemos esperando en la barra a que nos den mesa, tú vas y nos invitas a una de jamón.
Sin saber muy bien para qué coño iba yo a invitarles a una de jamón, digo:
—Vale.
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No puede ser verdad.
¿ Pero los invitaste o no?
No. El sueño se interrumpió bruscamente.