La úlcera
Dice un médico amigo que si cuando nos apetece fumar, en lugar de encender un cigarrillo tiráramos veinte pesetas a la basura no nos costaría tanto dejarlo. Para algunos, sin embargo, se trata de una posición excesivamente economicista. Es cierto que el abandono del tabaco se traduce en un ahorro, asegura un estanquero paradójico al que luego me referiré, pero lo más importante es lo que se gana en salud. Por eso, mejor que tirar las veinte pesetas a la basura, es trágarselas. Se traga uno veinte pesetas en monedas de duro tantas veces como ganas tenga de encender un cigarrillo y a las veinticuatro horas ha de acudir a urgencias para que le hagan la cesárea. Entonces es cuando se da uno cuenta de lo malo que es el tabaco para la salud, pues el humo, aunque no pesa, hace tanto daño a los pulmones como la calderilla al estómago. Ahora bien, hay gente tan viciosa que cuando recupera el dinero, todavía con la cicatriz cruda, va a un estanco y se compra un paquete. [...]
El artículo de Juan José Millás, extraído del libro Cuerpo y prótesis, íntegro en su web.
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