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Con “T” de tabaco

Creo que la única manera de acabar con los estudios de Hollywood, si alguien estuviera interesado en ello, sería llevarlos a los tribunales por la promoción del cigarrillo llevada a cabo entre los treinta y los sesenta, en vez de perder el tiempo pleiteando contra las compañías tabaqueras, absolutamente inocentes, que no han hecho sino cumplir con aquello para lo que habían sido creadas: fabricar y vender cigarrillos. Pero la verdadera culpable de tanto cáncer de pulmón no es otra que Hollywood, que durante décadas ha glamourizado el fumar y lo ha introducido de forma subconsciente, como paradigma de la pose hoeroica, en los frágiles cerebros de los espectadores.

Pero mucho más grave aún que habernos hecho adictos al tabaco, es la nueva campaña paralela y parapolicial contra el pobre fumador, su antigua víctima. El Hollywood actual, en un 90% brazo audiovisual del nuevo orden mundial, ha decidido identificar fumador no ya con villano, lo cual podría ser hasta excitante, sino con violador de niños, asesino en serie, narcotraficante sudamericano y otros modernos superhéroes. Así, según el nuevo código en vigor dictado por los últimos manuales de psicología recreativa, los buenos han dejado automáticamente de fumar y los malos fuman. Si los malos son muy malos, como el capitán Garfio de la estúpida Hook, fuman dos puros a la vez gracias a una boquilla bífida. Si el héroe es alguien que camina indeciso por esa línea fina que separa el bien y el mal, tipo el Michael Douglas de Instinto básico, estará intentando dejarlo. El que lo consiga o no, estará en función de hacia qué lado de la línea se decante. El colmo de todo esto serían los malos del futuro que imagina Waterworld, que además de fumar como descosidos, son conocidos como Smokers.

En un futuro, un tercer paso en el descenso a los infiernos sería no proyectar nunca más las películas clásicas en las que tanto se fumaba. Como la mayoría son en blanco y negro, no se perdería tanto. Y los jóvenes cinéfilos del mañana las verían en copias piratas y en proyecciones clandestinas. Claro que no hará falta llegar a tan lejos pues la tecnología actual nos permite, por fin, conseguir que Bogart deje el tabaco, medio siglo después de morir de cáncer de pulmón.

Extraído del libro “Mi diccionario de cine” de Fernando Trueba.

Comentarios

Un comentario en “Con “T” de tabaco”

  1. bandallo el 31/ene/2007 01:32

    Si te animas a hacer el blog de disparates estudiantiles, me tendrás también de fiel seguidora. Te mando uno que acabo de encontrar, que está en gallego:
    http://craniosprivilexiados.blogaliza.org/

    (esta definición entra en la temática de este blog: AVARO. Que non para de fumar. Que non ten ganas de facer nada. ???)
    Biquiños

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