República Árabe Saharaui Democrática: 31 años

 

Este año no ha podido ser, al menos de momento. Nada me gustaría más que estar ahora allí, tanto como me hubiera gustado no haber vuelto de Tinduf el año pasado. Tal vez en abril -el ‘mes cuatro’ como ellos lo llaman- se me arreglen las cosas para poder volver otra vez. Hace sólo cuatro días estuve escribiendo una carta a Heila, a su familia y amigos para que se la hiciera llegar alguien de la expedición cántabra que partió el sábado, tal y como hicimos nosotros el pasado año con aquellos que no pudieron ir entonces. Precisamente ahora recuerdo aquella noche, la primera que pasamos allí, en la que salimos a buscar a las familias para las cuales teníamos carta. Nos llevaba Mulai, el padre de Heila, en un viejo Nissan Patrol por un desierto totalmente oscuro. Recuerdo mi incredulidad ante la capacidad de aguante del vehículo que, con siete personas a bordo, transitaba por aquellas inexistentes carreteras a golpe de baches y, sobre todo, mi asombro ante la habilidad de Mulai para orientarse en mitad de lo negro y buceando entre aquellas jaimas que, todavía entonces, me parecían todas iguales. No os quepa duda de que encontramos a todas las familias que buscábamos. Eso sí, aquel primer día en los campamentos fue tan largo, tan intenso, tan lleno de cosas nuevas que meterte dentro, que por la tarde ya hablábamos de la mañana como si hubiera sido el día anterior. Ese día ya habíamos tomado nuestro primer desayuno, visto el cine y los corrales de cabras, comido guiso de camello, jugado una pachanga de fútbol en un campo de agujeros, visitado los cuatro barrios de Dora y el hospital, tomado el té en la jaima de Ebneta, y conocido a Hendu que, a eso del mediodía, creo que ya me había conquistado.

Hoy se cumplen 31 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democráctica (RASD). Noticias y artículos relacionados:

Me llamo Earl

Dejar de fumar es como estar en la cárcel: si sobrevives los tres primeros días, puedes superarlo.

Earl, de Me llamo Earl. (Visto en Microsiervos)

Dispara a House, dispárale

Las agresiones al personal sanitario (en Galicia) se duplicaron el año pasado. Esta noticia me ha recordado al último episodio de la segunda temporada de House en que un supuesto antiguo paciente le pega dos tiros al doctor. He reunido aquí las conversaciones posteriores entre ellos.

Miércoles de ceniza

Hoy es miércoles de ceniza y, como no podía ser de otra forma, le estoy dando un homenaje a mi cenicero. Esta noche publicaré la foto de la fiesta. Aquí mismo, debajo.

Actualización nocturna: Aunque no lo parezca, el cenicero contiene las colillas y ceniza de 46 cigarrillos, más o menos lo que he fumado en las últimas 30 horas aproximadamente. Más abajo está la mano con la que he hecho la señal de la cruz en la Frente de Juventudes. En plan sopapo: ¡¡ZAS, ZAS!!

 Cenicero

Mano de ceniza

Entrevista a Manuel Delgado

Esta mañana, en Protagonistas de Julia Otero en Punto Radio, la jefa entrevistaba a Manuel Delgado. Un servidor envió un correo a la redacción del programa y tuvieron a bien leerlo en antena junto a otros que también hubiera suscrito:

Se me caen las palabras

¿¿¿Se me caen las palabras???
¿¿¿No sé cuándo dejar de fumar???
¿¿¿No sé qué escribir???
No sé cuál es la pregunta ni cuál es la respuesta.

Canción para hoy:

Amarilli, mia bella
Non credi, o del mio cor dolce desio,
D’esser tu l’amor mio?
Credilo pur, e se timor t’assale,
Dubitar non ti vale,
Aprimi il petto e vedrai scritto in core:
Amarilli, Amarilli, Amarilli
è il mio amore.

Un último cigarrillo

¿Alguien sabe dónde venden esas cerillas que se encienden con la uña? ¿O debería preguntar dónde demonios venden esas uñas con que encienden las cerillas? El corte es de la película Perdición (Double indemnity) de Billy Wilder. Si no la habéis visto y os he destripado el final, lo siento. Haberla visto antes, que habéis tenido 60 años para hacerlo, coño.

Este video sería perfecto para contaros que dejo de fumar otra vez pero, sintiéndolo mucho, no es así.

Puedo volar

Creo que anoche me dieron algo raro para fumar.

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Copia y pega este código en la barra de direcciones y compruébalo tú mismo.

“Y bailaré sobre tu tumba…”

Vía anieto2k.

El ansia

No sé por qué pero, últimamente, sólo puedo ver mi futuro así, como el de Julián Palacios, así de irremediable. Y ese futuro se ubica justo detrás, bastante atrás, del puto ansia por buscar y no encontrar el momento de llevar a cabo la osadía de dejar de fumar. El puto ansia. Al menos ahora he encontrado una fantasía a la que agarrarme, la fantasía de que una rica farmacéutica me pague una pasta por servirla de cobaya y (d)escribirlo aquí, qué cojones. Sería un consuelo. Sí, me vendo. ¿Qué pasa? Yo también tengo un precio. Unas se anuncian para encontrar pareja de baile, y yo para poder bailar con el mono. Con una condición, claro: que yo le lleve a él. Tick, tick, tack… tchasss…


Por cierto, hablando de Camera Cafe, este camarero es de puta madre.

La coartada de la enfermedad mental

Este corte de audio pertenece al antiguo y defenestrado programa La Radio de Julia (Otero), en concreto a aquella sección en la que Manuel Delgado hablaba de cine. Lo encontré en un cojón de sastre.

Dedicado a esos enfermos mentales llamados enamorados.

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