Entre el atraco y la estafa
Me lo ha envíado un amable lector:
[...] Que las leyes prohíban, o impongan, actos por nuestro propio bien dejó de ser legítimo ya en 1789, al reconocerse los Derechos del Hombre y del Ciudadano, gracias a lo cual en vez de súbditos-párvulos empezamos a ser tratados como mayores de edad autónomos. Y es llamativo que en un momento tan sensible al respeto por muy distintas minorías cunda un desprecio tan olímpico hacia la única minoría que se acerca a una mayoría del censo. Sólo se entiende, de hecho, considerando la tentación de convertir los estados de Derecho en estados terapéuticos, legisladores sobre el dolor y el placer, donde lo que antes se imponía por teológicamente puro pueda ahora imponerse por médicamente recomendable.Con todo, la sustancia del atropello no cambia al sustituir sotanas negras por batas blancas. [...] Lo arriesgado es que la ley saque los pies del tiesto, lanzándose a proteger a los ciudadanos de sí mismos, como si la sociedad civil pudiera administrarse a la manera de un parvulario. Cuando nos atracan entregamos el botín a disgusto, conscientes de padecer una agresión. Cuando nos estafan lo damos a gusto, imaginando hacer un buen negocio. Pero es estafa, y no buen negocio, cargar con planes eugenésico-paternalistas que siempre aúnan despotismo con frivolidad.
Extraído de Los fumadores, entre el atraco y la estafa de Antonio Escohotado, artículo en el que también propone “actos de pacífica desobediencia civil en cada país, como encender todos los días varios millones de cigarrillos a cierta hora, que prometen tanta fiesta para los rebeldes como impotente consternación en el gendarme higienista“. ¡¡Por supuesto!! Bastante más divertido que apagar una luz o un móvil, sin duda.
Gracias, Armando.
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12 comentarios en “Entre el atraco y la estafa”
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valiente gilipollez, el escohotado merece ser empalado con su propio cimbel, y tú, tú no tienes nombre, cenicero con patas
al escohotado le quedan 5 años de vida, no más. cuántos a tí, monton de ceniza ??
La mayoría de las leyes están hechas por nuestro bien. Entre ellas, las que nos obliga a pagar impuestos para pagar la sanidad y la educación de los demás.
Yo estoy encantado con que hagan leyes por nuestro bien; siempre y cuando funcionen. La ley antitabaco, por ejemplo, es muy buena para los que no fuman pero mala e insuficiente para los adictos.
La sociedad es un parvulario casi siempre. Aunque muchas veces los profesores son más irresponsables todavía.
Lo de encender muchos cigarrillos a la vez me parece una gran idea; los fumadores se darían más cuenta de lo molesto que es. Es como lo absurdo del día sin coches, o los apagones. Lo que deberían hacer es convocar el día con coches, o encender todas las luces a la vez, para darse cuenta del disparate en el que nos metemos a veces.
Se me olvidaba decir que la ley antitabaco también es buena para los que fuman poco tabaco, o sea, los que no son adictos.
El problema de confundir la enfermedad con la delincuencia es que el enfermo termina defendiendo que no lo está para que no lo traten como a un delincuente. Y así estamos.
A.B. ¿los que fuman poco no son adictos? Me parece que estás mal informado… Respecto a tu máxima de que eres un imbécil y quieres que te traten como tal, qué quieres que te diga, que me parece estupenda.
Damon, lo de cenicero con patas y montón de ceniza… a mucha honra, lo pondré como cabecera del blog. Muchas gracias :-)
Ahí tienes razón, ser adicto no depende de fumar mucho o poco. Ya digo, el problema lo tienen los adictos. Los que no lo son, están tan contentos como los que no fuman.
No, hombre, yo preferiría que me enseñaran a no ser imbécil. Pero ya que me van a tratar como un imbécil, que por lo menos me traten bien.
Comienza una cruzada antigordos y me preocupa, pues cuando dejo de comer desbocadamente, comienzan los mismos argumentos que cuando dejé de fumar…
Lo juro… volvería a fumar, si el cigarro me supiera y me diera el placer de aquellos cigarros iniciales… Si alguien encuentra placer en arriesgar la vida o en no arriesgarla… allá ellos, cada quien pelea por su espacio… ahora les toca a los fumadores… mañana quién sabe…
Es justamente al revés, el chantaje medico-policial consiste en que al delincuente, al rarito, al loco, etc. se le permite redimirse (derresponsabilizarse) en tanto que se presente como enfermo. Un delincuente puede luchar por su inocencia o impugnar la ley, un enfermo está liquidado como persona, es un pelele en manos de los técnicos de la salud. Si la libertad significa algo no sería otra cosa que el que te dejen en paz para elegir tus propias adicciones. Lo otro es una máquina de fabricar yonkis.
La libertad para elegir tus propias adicciones desgraciadamente puede malograrse http://blog.abusemagazine.com/index.php/2006/05/31/holanda-va-a-su-rollo/
No me malentiendas…. soy una convencida de que Aristóteles tenía razón: Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego
Yo sólo digo que cualquier ley va a joder a alguien… hoy toca a los fumadores…
Una lectura sobre este tema de enfermos y delincuentes:
La patología como coartada
http://www.nodulo.org/ec/2003/n017p19.htm
Muy bueno. Y yo no le dije nada.