Mirza Delibasic
Entre mis ídolos de infancia se encuentra Mirza Delibasic, baloncestista bosnio ya fallecido. Pues bien, el otro día he encontrado, por casualidad, un video en el que parece que se habla -está en una lengua que desconozco- de la victoria y posteriores celebraciones de su equipo, el Bosnia de Sarajevo, en la Copa de Europa de 1979. En el minuto 1:27 del video (a 18 segundos del final) se ve a Mirza Delibasic haciendo algo que hoy es cada vez más impensable y que, para mi y por motivos fácilmente comprensibles, aviva aún más la leyenda:
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Hubo, hay y habrá deportistas profesionales fumadores, pero no todos son Mirza ni fuman ya públicamente. Mirza se retiró con 29 años tras sufrir un infarto cerebral, justo después de disfrutarle aquí durante dos temporadas en el Real Madrid. Murió de cáncer linfático en 2001, a los 47 años. De las imágenes que más me conmovieron durante la guerra de la antigua Yugoslavia fue una suya siendo entrevistado por periodistas españoles en una casa semidestruida por la guerra y con cara de ”esto-es-un-horror”. Todavía recordaba hablar en castellano. De su juego recuerdo su tiro, sus asistencias por la espalda cuando nadie en Europa las daba así, o sin mirar, a lo Laudrup, así como su entendimiento con Iturriaga. Recuerdo un partido de Copa de Europa en el que por tres veces consecutivas, Delibasic, desde su propia zona, daba un pase larguísimo a palomero Itu para que éste encestara con una sencilla bandeja. En un artículo de Libertad Digital (ya van dos en poco tiempo, me lo haré mirar) Juan Manuel Rodríguez escribe:
[...] En la ópera nadie pierde y todo el mundo puede emocionarse, dejarse llevar, llorar o reír con “el moro” (por Otello). No hay colores en la ópera. Ni mensajes contradictorios (se puede aplaudir a aquel que viste de rojo, pero no a aquel otro que viste de azul). Es más sencillo (siendo Plácido el tenor) lograr que te aplaudan durante quince minutos seguidos en La Scala que, por ejemplo, conseguir que lo hagan durante un minuto en el viejo Pabellón de la ciudad deportiva (hoy, “Raimundo Saporta”). Y eso lo vi yo hace veinte años en un Torneo de Navidad. Un minuto aplaudiendo una sola jugada del gran Mirza Delibasic. Emocionante. [...] Delibasic nunca quiso entrar en ese otro juego, en el baloncesto violento, en el del “pressing catch” y los “¡badum!”. Siempre me dio la sensación de que hacía faltas personales para que la gente no creyera que lo que sucedía allí dentro no le importaba. Yo no creo, sin embargo, que Mirza estuviera allí para “sudar la camiseta” o “dejarse la piel sobre el terreno de juego”. Alguien pensó (muy bien pensado, todo sea dicho de paso) que Delibasic nos tenía que emocionar con aquel juego.
Creo que se podría decir que Mirza era el equivalente baloncestístico de George Best, futbolista irlandés del Manchester United. Y ya que nombro a Best, no puedo resistirme a citar un par de frases antológicas suyas:
En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida.
He gastado mucho dinero en mujeres, coches y alcohol… el resto lo he despilfarrado.
Comentarios
4 comentarios en “Mirza Delibasic”
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Cruyff también fumaba antes de pasarse al enemigo. La selección búlgara de fútbol bebía, fumaba y follaba en las concentraciones del mundial del 94: nunca han quedado mejor.
Muchas gracias por el post. Ante personajes como Mirza uno tiene sentimientos encontrados. La admiración del aficionado y por otro lado el punto de vista de uno que casi llegó a vivir de este ajetreo del balón naranja pero que como mucho podría haberlo hecho como “esforzado”, como “machaca”, con el sudor como única posibilidad de arrancar de la grada un pequeño aplauso.
Cruyff siempre ha hecho lo que le ha dado la gana. Y, que recuerde, era un señor, que es lo único que importa. No se puede decir lo mismo de Stoichkov.
El idioma del video es serbocroata.