Nicotina ni sin ti
Empecemos por el principio: Estela fuma, Abel no. Hasta aquí no parece demasiado extraño, pero ¿hemos dicho que son pareja? Entonces la cosa se empieza a torcer. Si añadimos a la ecuación que su bar favorito cae víctima de la ley antitabaco y que hace bastante que no echan un… bueno, que no comparten cama, entonces digamos que los ánimos están un poco tensos.
Así es Nicotina ni sin ti, una comedia donde se suceden los momentos de tensión en la pareja por culpa del tabaco. Si es usted fumador compulsivo y quiere dejarlo, vea el espectáculo y conseguirá… absolutamente ninguna ayuda, pero por lo menos se habrá divertido. Nicotina ni sin ti es una obra de teatro que no pretende estar ni a favor ni en contra del tabaco sino, sobre todo divirtiendo, invitar al espectador a reflexionar mediante la aventura de nuestros protagonistas.
¿Soportará Estela las soporíferas parrafadas de Abel sin echar un pitillo? ¿Conseguirá Abel que Estela deje de fumar sin que le cueste la vida? Pero quizá la pregunta más importante sea ¿Alguien me da fuego?
Todo eso es lo que dice el programa de mano. Sin embargo yo no me he divertido en exceso, que digamos. El guión de esta loable iniciativa del Centro Joven de Iniciativas Teatrales de Cantabria se queda en la, en principio, apetecible propuesta leída en el primer párrafo, sin nada más que se pueda destacar en los 40 minutos de duración del espectáculo. Una lástima. Lo más original de la obra es el título, y lo más interesante el hecho de ser parte del primer Circuito Cántabro de Café-Teatro. Para tomar una copa de una forma distinta a la habitual está bien, y sólo por ello les animaría a seguir con el invento. Lo más llamativo de la representación fue que, durante buena parte de la misma, nadie fumaba en el Café Tucán de Santander. ¿Nadie? A mi me dio tiempo a echar tres pitillitos.
Nicotina ni sin ti está escrita por Alfonso S. Santamaría, dirigida por Pati Domenech e interpretada por Esther Aja y Alfonso Señas.
Impresiones I
Mientras tanto…
Lugares civilizados
Hace poco, transcribí aquí ese fenómeno llamado Combustión Humana Espontánea Autoinducida que se produce cuando a un fumador empedernido se le acaba el tabaco en un lugar deshabitado como el Océano Pacífico, el Desierto del Sáhara o el cerebro de Bush. En estas situaciones, y debido a unos cambios metabólicos generados por la adicción, el sujeto decide fumarse a si mismo, habitualmente con un corcho en la boca que actúa de filtro.
Afortunadamente, yo no me quedé sin tabaco en el Sáhara. De todos modos, la parte del desierto en la que yo estuve es un lugar habitado y, sobre todo, es un lugar civilizado y, por tanto, hubiera sido sencillo hacerse con algunos cigarrillos. Lo digo porque en la T4 del aeropuerto de Barajas, Madrid, España, ese símbolo de modernidad de este incivilizado país, es imposible comprar tabaco salvo que demuestres que te lo vas a fumar lejos. Sí, efectivamente, en las tiendas duty-free de dicho aeropuerto no te venden tabaco si tu destino está dentro del territorio nacional (te piden la tarjeta de embarque en caja). Las razones aducidas por los dependientes de la tienda no me aclaran nada. Uno me dice que es cosa de la Unión Europea, y otro que es cosa de Tabacalera. En la tienda, el tabaco lo tienen marcado con dos precios: con impuestos y sin ellos. El precio del cartón impuestos incluídos es, además, superior en dos euros y pico al precio habitual de los estancos. Entiendo que no pueda comprarlo sin impuestos pero… ¿qué problema hay en que yo compre el tabaco con impuestos, incluso con más impuestos que en los estancos? No hay quien lo entienda salvo por lo dicho: que quieren que te lo fumes lejos, en otro país. Por suerte, el otro día yo me iba al Sáhara y me permitieron comprar tabaco, pero no contaban con que durante el viaje fumaría menos de lo habitual y me sobraría alguna cajetilla que me fumé aquí a la vuelta. Que se jodan.
Sin embargo, si alguien puede explicarme las razones reales y legales de este absurdo (perdón por el oxímoron), se lo agradecería.
IV Festival de Cine del Sáhara 2007
Justo al amanecer del jueves pasado, llegamos al campamento de Dajla, sede del festival de este año y donde nos quedamos un par de días. Como en el resto de wilayas, también en Dajla es complicado hacerse una idea de la superficie ocupada por jaimas, casas de adobe y resto de edificios administrativos como escuela, ayuntamiento, hospital… Son alucinantes las dunas a las afueras del campamento al atardecer. La noche del viernes, una de esas dunas sirvió de impresionante y cómodo anfiteatro para un concierto saharaui con Mariem Hassan como estrella, una ídolo local (videos I y II).
El sábado, dos personas poco interesadas en los fastos del festival alquilamos por nuestra cuenta chófer y land-rover y marchamos a El Aaiún en un viaje de cuatro horas y media por el desierto antes, durante y después de amanecer. Íbamos a ver a la familia con la que estuvimos el año pasado. En El Aaiún se celebró la edición anterior del Festival, en ese precioso cine que, lamentablemente, se ha caído este año después de una tormenta. No hemos podido ver a todos los que conocimos el año pasado, ya que hemos estado dos escasos días y ni siquiera ha habido tiempo para descansar y asentarse incluso a pesar de que las horas pasan lentamente y nunca hay prisas para nada.
Al margen del lugar, del cariño con que te trata la gente que te acoge en su casa de adobe o en su jaima, de sus miradas, de su calma y su testarudez, de los niños saharauis… una de las cosas que más me siguen impresionando de aquel lugar son las travesías nocturnas por el desierto más absoluto y cómo un montón de coches dejan de divisarse entre sí al ir por distintas y muy alejadas rutas pero terminando todos, curiosamente, en el mismo lugar de destino. Sólo ellos saben cómo se orientan. Únicamente en las cercanías del aeropuerto militar de Tinduf hay algo de carretera, el resto es puro desierto en el que sólo se adivinan decenas de huellas de los coches precedentes.
En total diez horas de avión, casi ocho horas y trescientos kilómetros en land-rover por el desierto, desierto, piedras, arena, viento, polvo, sol, calor, frío, dunas, coches atrapados en la arena, algún concierto y alguna película, actores y atrices españoles, carreras de camellos, jaimas folclóricas saharauis, niños “damecaramelos”, yonkis del té, jaimas, casas de adobe, corrales de cabras, placas solares, colchones, mantas, tatuajes de jena, duchas manuales y retretes “difíciles” para según qué cosas, guitarristas daneses tocando flamenco y música brasileña, couscous de verduras, arroz y pasta con camello o cordero, darrás y melfas… pero sobre todo mucho té saharaui, caliente y dulce, hecho sobre brasas perfumadas con algún tipo de incienso. Y como siempre, nada de cerveza. Sólo el whisky de 12 años que una de las compañeras de viaje llevaba en una petaca. Eso sí, yo llevé el mp3 para escuchar a Antony, Diamanda y Cheb Mami.
Las sensaciones de este segundo año allí han sido completamente distintas a las del primero que fueron increíblemente más fuertes, duras, bonitas e inexplicables. Quizás o seguramente por eso apenas pude escribir nada del viaje del año pasado. La despedida, sin embargo, siempre se produce con una terrible pena y tristeza. Como suele decirse, me quedan los recuerdos y la gente de allí.
Reportaje del telediario de la noche en TVE
Me voy (versión 2007)
Pensé que este año no iba a poder ir, pero finalmente se me ha arreglado. Aprovechando la expedición del Festival Internacional de Cine del Sáhara, y si su penosa organización lo permite, mañana me largo. Me voy otra vez. Me voy porque sí. Me voy porque era lo que más quería hoy y desde hace muchos meses, concretamente desde que volví de allí el año pasado. Me voy porque quiero oir otra vez a Antony cantándome al oido tumbado en mitad del desierto. Me voy porque quiero fumar, beber el whisky de la petaca y lavarme los dientes sin más techo que las estrellas ni más suelo que la arena. Me voy porque quiero ver una película en un cine como del que me enamoré el año pasado. Me voy porque quiero llenarme las manos de jena. Me voy porque quiero conocer Dajla, el campamento más alejado pero, por lo que cuentan, el más bonito, con sus dunas y sus palmeras. Me voy aunque sea una paliza de viaje para tan pocos días y tengamos que atravesar 130 kilómetros de desierto, de madrugada y a bordo del volquete de un camión. O tal vez también me voy por eso. Me voy porque quiero volver a ver a Heila, Hussein, Kabara, Jadu, Duba, Alamo, Eslama, Chula, Jeimide, Hendu, Chej, Ebneta, Salek, Vía… a todos, aunque será difícil por la distancia entre campamentos y la lógica falta de infraestructura de transporte en un campamento de refugiados. Me voy porque lo necesito, cojones. Sin embargo, según he leído, son 4000 los españoles que esta semana santa han estado en los campamentos, lo cual hace que me pregunte qué extraño entusiasmo nos lleva allí, qué tiene y qué hacemos en ese lugar y si no molestaremos. Pero ojalá pierda el avión de vuelta. Ojalá tuviera valor para perderlo.
No voy a prometer contar nada a mi regreso. Todavía tengo aquí delante, entre el teclado y la pantalla, el bloc con el diario de viaje del año pasado del que sólo tengo transcrito un borrador del primer capítulo del primer día. Creo que es un diario imposible de publicar, más que nada por el esfuerzo que me supone redactar tantísimas notas sueltas y por lo que me costaría conseguir transmitir lo que se siente al estar allí. Mi fuerte en EGB era la ortografía, nunca la redacción. Una lástima.
Un escándalo
¿A qué espera el Instituto de la Mujer para solicitar que esta obra maestra titulada El hombre tranquilo sea retirada de todas las filmotecas y videotecas del Estado? Además está calificada para todos los públicos. Un escándalo. Yo ya he citado esta grandiosa película en alguna que otra ocasión. Que pidan la retirada de este blog también.
No empecemos a cortarnos las pollas todavía
Que esta variación sobre la archiconocida frase del señor Lobo en Pulp Fiction me sirva de llamada de atención. Esto es como lo de los mecheros. Ahora dicen que fabriquemos pollas seguras. En El País, hace unos días:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de la ONU contra el Sida (ONUSIDA) han recomendado hoy, por primera vez, la circuncisión masculina como una vía adicional para luchar contra el VIH en el caso de los hombres heterosexuales.
¿Por qué? se preguntarán. La respuesta de los científicos:
La circuncisión previene la transmisión del VIH por varios motivos. En primer lugar, los expertos explican que la superficie del prepucio (la piel que recubre el glande) es más susceptible al VIH porque tiene más células inmunes vulnerables a la infección. Además, el prepucio actúa como una barrera física capaz de atrapar al VIH durante un largo periodo de tiempo en un ambiente en el que el virus es capaz de sobrevivir, lo que aumenta potencialmente el riesgo de infección. Por último, los pequeños desgarros que se pueden producir en el prepucio durante el acto sexual también favorecen la entrada del VIH.
Pero, antes de empezar a cortar pollas, POR FAVOR, lean este texto completo del que extraigo únicamente el resumen del inicio:
La circuncisión rutinaria de los bebés en Estados Unidos comenzó hasta la Era de la Guerra Fría. La circuncisión es casi desconocida en Europa, Sudamérica y Asia no musulmana. De hecho, solo el 10 o 15 por ciento de los hombres en todo el mundo están circuncidados. [...] El pene natural no requiere cuidados especiales. El prepucio de un niño, como sus párpados, se limpia a si mismo. El retraer a la fuerza el prepucio de un bebé, puede conducir a irritación e infección. La mejor manera de cuidar el pene intacto de un niño es dejarlo solo.
Por lo que poco que he leído ahí y en otros textos, existen grandes diferencias entre países en la costumbre de la circuncisión que sólo parecen explicarse en términos culturales y/o religiosos, por cierto, explicación igualmente válida para las diferencias entre el activismo contra la ablación y el activismo contra la circuncisión:
1) Los países occidentales y las organizaciones internacionales tan sólo luchan contra la circuncisión femenina en África. ¿Por qué? Son posibles varias respuestas:
- Esta costumbre no la hay fuera de África (falso; la hay en otros países árabes e islámicos de Asia).
- Quieren difamar a los africanos.
- Están del lado de las mujeres africanas.
- Uno necesita a alguien más pequeño para romperle los dientes.
2) Los países occidentales y las organizaciones internacionales luchan contra la circuncisión femenina, pero nunca contra la circuncisión masculina. ¿Por qué? Son posibles varias respuestas:
- La circuncisión masculina no es una mutilación (falso).
- La circuncisión masculina está prevista en la Biblia y la practican los judíos y los fundamentalistas cristianos (¡El 60% de los niños estadounidenses es mutilado!).
- Al contrario que la circuncisión femenina, la circuncisión masculina es beneficiosa para la salud (falso).
- La circuncisión femenina es más dañina que la masculina (falso: hay cuatro formas de circuncisión femenina, y cuatro de circuncisión masculina).
3) La Declaración Universal de Derechos Humanos, la Asamblea de derechos del niño, el convenio civil de 1966 y la Convención Europea de derechos humanos no tiene un artículo que garantice la integridad física. ¿Por qué? Son posibles dos respuestas:
- El derecho a la integridad física no es un derecho humano.
- Uno no quiere ofender a los judíos y occidentales que circuncidan.
4) Las organizaciones feministas se manifiestan en contra de la circuncisión femenina, pero no dicen nada, por lo general, en contra de la masculina. ¿Por qué? Son posibles dos respuestas:
- Las mujeres se interesan sólo por las mujeres.
- Las feministas perdieron su instinto maternal y, por consiguiente, no protegerán nunca más a su descendencia.
5) Si se prescribiera la circuncisión para gatos, perros y caballos, las sociedades para la protección de los animales y los legisladores reaccionarían violentamente. ¿Por qué no reaccionan por la circuncisión de niños? Son posibles dos respuestas:
- Los animales tienen más derechos que los niños.
- Tienen miedo de ser etiquetados como antisemitas.
Ahí queda el debate de la hipocresía, de las culturas y de la medicina (esa cosa que no deja de ser más que una forma más de expresión de cada cultura).
Gilda
Gilda (1946)
Dos años
Hoy cumpliría 2 años sin fumar. Estuve 1 año y 3 meses sin fumar y hace sólo 9 meses que volví, pero estos 276 días con tabaco se me han hecho mucho más largos que los 454 sin él. De hecho casi ni me acuerdo de cuando no fumaba. Es más, me pregunto qué demonios hacía si no fumaba.
Dice la Wikipedia que el 2 representa el enfrentamiento de los opuestos en busca de una Unidad. En la simbología cristiana, el 2 representa la ambivalencia y el conflicto. Es la lucha permanente entre el Bien y el Mal. Así mismo representa la oposición de los contrarios: virtud y pecado, luz y oscuridad. También es el símbolo de la Madre o principio femenino con doble significado: dadora de vida o provocadora de las tentaciones. Pero también dice que las fracciones con denominador 2 no tienen una parte decimal infinita como ocurre con la mayoría de números enteros, lo cual es un consuelo. En cantonés, el 2 suena parecido a “fácil” dicho en dicho dialecto.
En cualquier caso, se cumplen 2 años de blog. Me felicito. Gracias. De nada.



























