El hombre del sur
El hombrecillo movió su mano de nuevo.
-Oígame, nos vamos a divertir: hacemos la apuesta. Luego subimos a mi habitación del hotel al abrigo del viento y le apuesto a que usted no puede encender su encendedor diez veces seguidas sin fallar.
-Le apuesto a que puedo -dijo el muchacho americano.
-De acuerdo entonces…, ¿hacemos la apuesta?
-No, no, hay que hacer una buena apuesta. Yo soy un hombre rico y deportivo. Ahora escúcheme. Fuera del hotel está mi coche. Es muy bonito. Es un coche americano, de su país, un Cadillac…
-¡Oiga, oiga, espere un momento! -El chico se recostó en la hamaca y sonrió-. No puedo consentir que apueste eso, es una locura.
-No es una locura. Usted enciende su mechero y el Cadillac es suyo. Le gustaría tener un Cadillac, ¿verdad?
-Claro que me gustaría tener un Cadillac. -El cadete seguía sonriendo.
-De acuerdo, yo apuesto mi Cadillac.
-¿Y qué apuesto yo? -preguntó el americano.
El hombrecillo quitó cuidadosamente la vitola del cigarro todavía sin encender.
-Yo no le pido, amigo mío, que apueste algo que esté fuera de sus posibilidades. ¿Comprende?
-Entonces, ¿qué puedo apostar?
-Se lo voy a poner fácil. ¿De acuerdo?
-De acuerdo, póngamelo fácil.
-Tiene que ser algo de lo cual usted pueda desprenderse y que en caso de perderlo no sea motivo de mucha molestia. ¿Le parece bien?
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, el dedo meñique de su mano izquierda.
-¿Mi qué? -dejó de reir el muchacho.
-Sí. ¿Por qué no? Si gana se queda con mi coche. Si pierde, me quedo con su dedo.
-No le comprendo. ¿Qué quiere decir quedarse con mi dedo?
-Se lo corto.
Extracto de Man from the south, un relato de Roald Dahl (encontrado en Por la boca muere el pez).
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Existen varias versiones cinematográficas de este relato:
-Las de serie de televisión Alfred Hitchcock presenta… en sus dos versiones antigua (1960) y moderna (1985).
-La de la serie Tales of the Unexpected, basada en el libro del propio Dahl, de 1979 (Youtube I, II y III),
-La particular visión de Tarantino en Four Rooms en 1995 (Youtube I, II y III).
De Alfred Hitchcock presenta…, la protagonizada en 1985 por un soberbio John Houston, una joven Melanie Griffith y una veterana Kim Novak (Youtube I, II y III) tiene el suspense llevado más al límite y es la única que yo había visto hasta que me puse a seguir su pista para recordarla aquí en el blog. Sin embargo, la de 1960 interpretada por Steve McQueen y Peter Lorre tiene la mirada de jugador del primero y el fantástico movimiento de hacha del segundo. Aquí está:
1ª parte
2ª parte
3ª parte
Cumpleaños
Un día como hoy pero de 1954 se estrenó El hombre tranquilo en España, privilegiado día a partir del cual pudimos contemplar esos cigarrillos y, sobre todo, estas miradas.
El efecto “Ley Antitabaco” según Google
La imagen es de Google Trends, una aplicación de Google que permite obtener gráficos de la evolucion del volumen de búsqueda de palabras y frases en el buscador. En este caso, el gráfico pertenece a la frase “dejar de fumar“. Las anotaciones y líneas de color rojo son mías. Sé que no es muy “científico” y que es solamente un dato más, pero se me ocurren algunas cosas que no son necesariamente mi opinión:
-Que los que han dejado de fumar han dejado de buscar “dejar de fumar”.
-Que el mayor nivel de búsqueda en 2004-05 se debe a la típica angustia “uh, que viene, que viene la ley”.
-Que el menor nivel de búsqueda en 2006-07 se debe al típico “pues no es para tanto la ley, así que no dejo de fumar”.
-Que el nivel de acceso a internet y/o Google se ha reducido en el bienio 2006/07.
¿Alguien tiene más interpretaciones?
Te doy mis ojos
http://www.extrujado.com/archivos/video/ojos.flv
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimmel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
Ángel González, Eso era amor.
Enano de jardín
Es un espanto, pero es que me lo ha mandado Amelie.

Gnorman (¿Bates?), de Sarah Lucas (2006)



