Anillos
El señor de los anillos: la comunidad del anillo (2001).
http://www.extrujado.com/archivos/video/anillos.flv
Otras anotaciones relacionadas:
El señor de los anillos
PD: ¿¿¿Es que nadie va a acertar el título de la película???
Marihuana en máquinas expendedoras en California
Así leído, el titular parece una buena noticia. Luego, lees y te encuentras con esto:
Una vez que el paciente ha recibido la receta médica para usar el cannabis, de forma legal y siempre por razones de salud, se le tomarán las huellas dactilares y será fotografiado [...] Cumplimentados esos pasos, se les otorgará una tarjeta de prepago que les dará acceso a las máquinas [...] Serán recibidos por un guardia de seguridad allí mismo. Introducirán la tarjeta y se les pedirá sus huellas dactilares en la máquina para verificar su identidad. Una cámara se encarga de fotografiar al paciente para comprobar que la persona que solicita la medicación está realmente autorizada. Después, la retiran y ya está.
Como perros. Su cannabis, gracias.
Visto en Público. Cartel, como casi siempre, cortesía de Lamarde.
Sala de ejecuciones

El Roto en El País del pasado 18 de noviembre
(Soy lento, lo sé, pero aún puedo serlo más)
Stan Laurel y Oliver Hardy: Tip’s on smoking
Consejos sobre el tabaco, por Stan Laurel y Oliver Hardy, (aquí conocidos como el gordo y el flaco).
- No fumar junto a un horno de gas.
- Los peligros de una colilla mal apagada.
- Qué hacer cuando ves a alguien fumando en el trabajo.
- No aceptes cigarrillos: nunca sabes lo que puede pasar.
- Cómo advertir a un amigo de los peligros del tabaco.
- Qué hacer cuando ves a un amigo fumando.
Arturo Toscanini
Arturo Toscanini en pleno delirio wagneriano:
Besé a mi primera chica y fumé mi primer cigarrillo el mismo día. Desde entonces no he tenido tiempo para el tabaco.
Cabalgata de las Walkyrias. Die Walküre, de Wilhelm Richard Wagner. NBC Orchestra, dirigida por Arturituriturituri en 1948.
Carnavales
Ya tenemos ahí los carnavales. Si hay una canción que me retrotrae a la infancia esa es Isabelita, habanera vals típico de los carnavales de Tolosa, localidad donde viví una temporada allá a principios de los 70. Tenía un disco de la txaranga a la que pertenecía mi padre, pero ya no lo conservo (ni el disco ni a mi padre). En todos estos años sólo se la he oido cantar un par de veces a Arguiñano, bastante mal como siempre. A ver si alguien me encuentra una grabación…
Txin-txin atea iriki zazu
txin-txin ezin det iriki
txin-txin alkatea dator
txin-txin alguazillakin
Ai! zu gau-txori
ez ekarri kontutxo ori
zoaz ta esan orixe
parrandako laguneri
Isabelita, ponte a servir
y lo que ganes dámelo a mi
para tabaco, para papel,
para cerillas para encender.
Ai! Tolosako neskatillak
Txit alai gaude gaur mutillak
Arpegiz eder, soiñez fiñak
zeratelako atsegiñak.
Zurekin nai det gaur dantzatzia,
zu maitetu ta ezkondutzia,
gu biok beti Iñauteria,
izaten bazera nere emaztia
(Fuente de la letra: Euskomedia).
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Actualización: Lamarde y su mula me encontraron una grabación, si bien solamente cantan las dos últimas estrofas. Cántese la estrofa en castellano con la melodía de Ai! Tolosako neskatillak:
La chica de la curva
Anoche, al volver de trabajar, paré mi coche a una joven autoestopista. Era una chica delgada, de aspecto bastante frágil. Vestía un vestido blanco bastante liviano, estaba empapada por la lluvia y temblando de frío. Paré el coche, abrí la ventanilla y le pregunté dónde iba.
—Sólo quiero llegar a la ciudad —contestó—.
Le dije que subiera, que yo la llevaba. Al cabo de unos minutos tras reanudar la marcha, noté como ella comenzaba a levantar el brazo y extender el dedo índice con intención de señalar algo. Nos apróximábamos a una curva. Antes estaban señalizadas unas obras en la calzada y disminuí la marcha, pero una pequeña zanja mal tapada hizo que el coche diera un bote que abrió la tapa de la guantera, dejando al descubierto los papeles del coche, un paquete de Lucky a medio fumar y unos cedés. El brazo de la chica se detuvo a la altura de mis cigarrillos señalándolos con su dedo índice.
—Con eso me maté yo.
E inmediatamente desapareció como un fantasma.
—¿Será imbécil la niña? No está el tiempo como para ir andando a ninguna parte —pensé para mi—.
Y continué mi camino.
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Basado en la leyenda urbana de la chica de la curva, evidentemente.
Me persiguen e intentan rodearme
¿Ideación paranoide persecutoria? Primero fue la Guardia Civil y ahora… Ahora adivinen ustedes: ¿Cuál es la circunscripción electoral por la que se presenta a las próximas elecciones generales del 9 de marzo la ex-ministra de Sanidad, Elena Salgado, impulsora de la ley anti-fumadores? Sí, por la mía.
Pero me defenderé con todas las armas que estén en mi mano. Como este ex-fumador tan simpático:
Aislamiento
Hay quien necesita aislarse para según qué cosas: meditar, hacer política, relajarse, ver una película o, incluso, dejar de fumar… ¿Hay cosas que solamente se pueden hacer si uno se aisla? Yo diría, más bien, que hay quien solamente puede hacer esas cosas en soledad. También los hay que se recluyen en comunidad: un cine, un partido político, un centro de desintoxicación… Pero también hay quien logra hacer todas o algunas de esas actividades rodeado de movimientos y voces ajenas incapaces de distraerle de su objetivo aún viendo y oyendo todo su entorno.
A los dos primeros tipos de personas no debemos importunarlos. Están en un lugar al que sólo ellos puedan acceder. Se meten en una burbuja. No pretendas pinchársela ni sacarlos de ahí. Te pueden sacar a ti… los ojos. Desviar la atención del anacoreta con cualquier cosa, por nimia que sea, les puede llegar a irritar profundamente. Parece comprensible. Otro problema sería cuando esa especie de asceta pretende meditar, hacer política, relajarse, ver una película o, incluso, dejar de fumar, en lugar público y sin molestia alguna… En este caso, exigir a quien le rodea que le dejen realizar esas actividades sin oir el murmullo de la gente, escuchar opiniones contrarias o ver gente fumando que le tiente, no parece estar entre sus derechos. Pero esto es, como digo, otra historia.
Dicho todo esto, un experimento para un programa de televisión en la BBC muestra los efectos de un aislamiento total de seis voluntarios viviendo 48 horas en unas habitaciones vacías, a oscuras e insonorizadas. Tres de ellos, además, con gafas que les impedían ver (¿no estaban ya a oscuras?) y una especie de manguitos en los brazos que mutilaban su sentido del tacto:
Dos de los encerrados pasaron la mayor parte del tiempo durmiendo, aunque en el resto de los casos, los efectos del encierro no tardaron en aparecer. Una de las jóvenes, por ejemplo, llegó a convencerse de que las sábanas de su cama estaban mojadas, aunque ella misma comprobaba que no era así. Tres de los participantes sufrieron además graves alucinaciones visuales y auditivas (veían serpientes, cebras o montañas de ostras, según el caso) y, en general, todos comenzaron a pasear intranquilos por la habitación a partir de la segunda jornada.
Medicina del siglo XXI

By Quino.



