Como un puro habano
Ángel González ha muerto. Hace nada había transcrito aquí un par de poemas suyos. Algunos poemas de Ángel son como una película de esas con giro de guión final, pero a lo bestia, como un puro habano que se cala sin querer y te quema la garganta.
Juan Cruz y Javier Rioyo escriben en El País sobre la afición del poeta al tabaco:
Juan Cruz: Tenía un texto pendiente en EL PAÍS, una conversación con él sobre los lugares de su infancia y de su juventud en Oviedo; lo hicimos, ese diálogo, en una habitación para fumadores en el hotel Reconquista de la ciudad donde nació; él estaba ansioso por salir a la calle y poder fumar más. Ese aire de humo fue el que le mató, pero sin el aire y sin ese aire de humo, nunca se sentía verdaderamente Ángel González. Es curioso, mientras le recuerdo me viene a la memoria la imagen de su madre y lo que él decía: “Mi madre amaba el aire, pero estaba horrorizada por el viento”. La ventolera final nos ha quitado gran parte de la vida que compartimos con él.
Javier Rioyo: Cuando llegué a la habitación de Ángel -después de haber despedido al inmortal, amable, liberal, divertido y amistoso Pepín Bello- me encontré al caballeroso, lector y cantor de Ángel a punto de comer una tortilla, después de haber tomado un caldo y antes de un yogur. Algo estaba mal. Esa apariencia de buen apetito, salud y agua mineral no auspiciaba nada bueno. De repente habla del futuro: beber, fumar, leer poemas en varios frentes, cantar unas rancheras, quedar con Pepe Caballero, Pepa, Joaquín, Luis, Benja, Juan, Almudena y hacernos unas nocturnidades. Hablar mal de los malos, decir la mentira a los confesores y resistir hasta que el güisqui se nos subiera a los pies. Estaba en forma, estaba en Ángel. Antes de irnos, tranquilizados con su mala salud habitual, Chus encontró una toba en el suelo de la habitación. ¿De quién es este cigarro de tu marca? El poeta miraba hacia otro lado, se extrañaba… como un niño pillado en falta. Susana, su mujer, resolvió la incógnita: “Habrá venido con algún zapato vuestro”. Una mentira poética. Sí, pero de un vivo por completo. Palabra sobre palabra.
Mi padre también fumó en el hospital hasta el último momento.
Comentarios
Un comentario en “Como un puro habano”
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Q.E.P.D.
Es alucinante como las grandes personas nos hemos dejado engañar por el necio cilindrín.
Extrujado, Vd. también puede ser Vd. sin ese taimado vicio. Corramos juntos la San Silvestre 2008.