Más enfermos mentales
Como no podía ser menos, algunos profesionales del diseño se han puesto al servicio del terrorismo sanitario. En El País de hoy, miércoles de ceniza, se puede leer que un imbécil llamado Daniel Goddemeyer ha diseñado The Smoke Doll:
Es una muñeca cuya respiración depende de la cantidad de humo en el ambiente. La muñeca, que reacciona a las caricias del niño con un respiro calmo y pausado, empieza a respirar más rápida e irregularmente, toser y jadear a medida que va inhalando humo. Incluso puede dejar de respirar y para revivirla sólo hay un sistema: el boca boca de un no-fumador, ya que sus sensores reconocen los componentes del aliento.
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Por otra parte, Fiona Carswell, otra enferma mental, ha creado The Smoking Jacket:
Es una cazadora decorada con dos pulmones, que se van lentamente oscureciendo, debido a unos sensores que captan el humo exhalado por quien la lleva. “La chaqueta es una especie de alerta interactiva, que ofrece una representación gráfica en tiempo casi real de lo que pasa a los pulmones de su propietario”, explica Carswell, que también ha diseñado un biquini al que le aparecen manchas si exageras con la exposición al sol.

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