¿Cómo dejaré de fumar?
No encendiendo ningún cigarrillo más, evidentemente. Eso es muy fácil, se coge el cilindro y se aplasta por el lado incandescente contra una superficie dura, preferiblemente un cenicero. Otra cuestión es el síndrome de abstinencia. A este señor mono, a veces gorila, ya lo conozco y no me impidió dejar de fumar durante un año y dos meses entre los años 2005 y 2006. Pero estar, estaba. Estaba ahí. Sin embargo, no relacioné nunca el agrietamiento (de agrio) de mi carácter (hasta límites insospechados) con el hecho de no fumar, de hecho, en esos días de furia, no se me ocurría fumar aunque tuviera ganas de hacerlo en ocasiones. Porque creo que siempre tendré ganas de fumar porque me gusta fumar, aunque elija no fumar más. No fue tan difícil no encender más cigarillos. Y lo hice “a pelo”. Ah… hasta que los encendí.
Esta vez, para no volverme definitivamente insoportable para quien me tenga que soportar, y evitar en la medida de lo posible la irrupción de King Kong, me he puesto en manos de un equipo multidisciplinar a quienes llamaré P., M. y E.
Hora y media he estado con ellos hoy en nuestra primera cita. No me han ofrecido ni café, ni me han dejado fumar, ni nada. Qué descastaos… que diría mi abuela. He empezado con P. cuyo despacho estaba detrás de la única puerta que no he visto cuando he llegado. Curioso. He preguntado en recepción y me han vuelto a indicar que tenía que estar allí. Finalmente ha sido P. quien ha salido a mi encuentro, como si yo fuera un gato que se negara a entrar en la cesta.
P. me hace una pequeña historia y comienza a bombardearme con preguntas de varios tests. Le hago saber mi manía a estas cosas pero le da igual. Contesto. Hago lo que puedo. No hay respuestas correctas ni incorrectas, me dice. No, claro. Lo que hay son preguntas incorrectas, digo para mi. Yo no hacía más que resoplar a cada pregunta absurda. Pero como en el fondo soy bueno contesto a todo. Llegamos al Test de Fagerström que mide la dependencia del tabaco.
—Lo conozco.
—Ah… ¿sí?
—Sí, es que escribo un blog sobre todas estas cosas del tabaco, de dejarlo y bla, bla, bla…
—Qué interesante, qué interesante…
—Sí, interesantísimo. Os pongo a caer de un burro a todos los de tu gremio. Y me consta que gente del CNPT me lee, pero ya no sé si para estudiar al espécimen o por puro masoquismo. A partir de hoy también hablaré de ti. ¿Puedo?
—Sí, mientras seas discreto…
—Of course.
Alcanzo un 9 sobre 10 en el test de dependencia. El único fallo que cometo es que no me cuesta no fumar en lugares en que está prohibido. La próxima vez me la estudiaré mejor y sacaré un diez. A pesar del fallo, me doy la enhorabuena por el sobresaliente.
Entra E. en el despacho y se sienta a un lado de la mesa.
—E., ¿sabes que este chico escribe un blog de ex-fumador?
—Ah… ¿sí?
—Sí, escribo un blog sobre bla, bla, bla… y lo empecé cuando bla, bla, bla….
—Qué interesante, qué interesante…
P. continua con el ametrallamiento de preguntas. Al final parece que se cansa y me deja rellenarlo por mi mismo. Me quedo con el boli (P., por si me lees, el boli al final lo dejé en pediatría, pregunta a E.).
P. me cuenta en qué consistirá el programa de desintoxicación. Lo encuentro demasiado tonto, complejo y trabajoso. Se lo digo.
—¿Todo esto tengo que hacer para dejar de fumar? Mira que lo hacéis complicado…
—Precisamente se trata hacerte incómodo el acto de fumar estos días hasta el día D.
—Hay que joderse… ¿Y si no lo hago?
—Pues entonces no te garantizo el 50% de éxito que tiene nuestro programa.
—¿Un 50% lo consideras un éxito? Ay…
E., mientras, me mide el CO que exhalan mis pulmones. 50 partes por millón.
—Fumas como un campeón, ¿eh?
—Ya lo sé. Gracias.
—Eso quiere decir que fumas el equivalente a 50 cigarrillos diarios. ¿Hasta donde fumas tus 40?
—Hasta más arriba de las letras. Y cuando me quedo sin tabaco, reviso ceniceros y los completo hasta el filtro. ¿Qué te parece?
Antes de ir al despacho de M. le doy la dirección del blog.
—Si dejas de fumar, dejarás el blog, ¿no?
—No quisiera. ¿Debería?
—Pues tal vez…
Bajo con E. al despacho de M. Me hace otra historia y me recomienda tomar W. tras desayuno y cena, y C. para chupar. Y llega el momento cumbre, las fechas:
—El día 3 comienzas el tratamiento, el 6 vienes aquí y el 10 dejas de fumar.
—¿Y para eso tanta pregunta?
—Una última cosa —me dice, guiñando el ojo a E.— En el País Vasco están haciendo un estudio para la determinación del genotipo de los fumadores para personalizar el tratamiento farmacológico en un programa de cesación tabáquica. ¿Te importa colaborar con un picotazo?
—Bueno, vale, de acuerdo.
Subo con E. a otro despacho. Me siento y veo a un tipo con una bata decorada vistosamente con motivos infantiles.
—¿Esto qué es? ¿Una guardería?
—Noooooo, pediatría.
Como E. es mucho más guapa que este hombre, le digo:
—¿Qué brazo quieres, preciosa?
—El que tú quieras, precioso.
—Pues si puedo elegir…. que por una vez que sea la derecha quien se desangre, aunque sea a través de mi brazo.
E. me pincha dulcemente, tanto que no noto nada. 10 mililitros de sangre y las gracias. Dejo el boli que robé a P. y me largo.
En las escaleras me encuentro con P. y me dice que ya ha visto algo del blog, pero que no ha entendido mucho y que el próximo día se lo explique. Vale.
Comentarios
13 comentarios en “¿Cómo dejaré de fumar?”
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P. me cae bien. Confiemos en que sepa ponerte en tu sitio.
P no entiende tu blog? Ui ui no vamos bien :D. Venga por una vez voy a hablar en serio. Sabes (si lo sabes, porque mas de una vez te lo he contao) mi adicción, más que al tabaco, es a la comida, y es jodido, porque el tabaco, el alcohol, son difíciles de dejar, pero puede intentarse no fumar, no beber. Lo que no se puede es no comer!!! Y como estar abstinente de algo que no permite una completa abstinencia? Un misterio. He estado en varios Ps Ms y Es, pero sin éxito ninguno. Sorry es que estoy afectada, hoy he estrenado una clase de teatro con pekes, y haciendo de serpiente, al arrastrar por el suelo mis…. x kilos. Joder que mal me encontraba despues :S. Suerte, muuucha suerte! (y no te cebes tanto con el pobre P jejeje, que maaaaaaalo eres)
Me he reido mucho como contabas las diversas situaciones.
Qué te sea leve la desintoxicación.
Un fumador de rubio
Tengo una dudez:
¿P., M. y E son fumadores o exfumadores?
Para luchar contra algo hay que conocerlo…
[...] Ayer conté que P. me hizo un programa estandarizado, aunque ligeramente personalizado, consistente en una serie de tareas a realizar de aquí al día 10 en que debo dejar de fumar. Supongo que a algunos exfumadores, o fumadores en el intento, les resultará familiar. Éstas son las más relevantes: [...]
No sé qué te he hecho, pero si pretendías herirme lo has conseguido. No solo no referencias a mi enciclopedia para el Test de Fageström sino que encima ¡¡me engañas con Google!!
X-P
Hostias!! Tiene usted toda la razón, señor, sí, señor. Cien vueltas al campo de entrenamiento de castigo. Y ya he corregido la insolencia. Y en compensación, el día 10 pondré su contador bien grande.
jmc, lo ignoro. También podrían ser no fumadores. A lo mejor prefiero no saberlo no vaya a ser que aun les ponga más en duda.
Moonsa, me haces sentir culpable por hablarte tanto de cocina.
Lamarde… bueno, tú ya sabes…
antitodo, eso espero yo también.
Serlio, a lo mejor (ahora te tuteo) tú también deberías ponerme estos días un enlace destacadillo, algo así como un banner que se le deslice a cada visitante de tu foro tamaño 640 x 480… :-P
Lamarde, tú a callar.
Muchas gracias ;) Pero, ¿de verdad quieres que publicite tu intento en los foros?
No :-)
Da igual que tu intento no se publicite. El que quiere enterarse…
Si se me permite la opinión, todo lo que hagas antes del día 10 no sirve para nada, lo que sirve es lo que hagas después del día 10.
Suerte!!
[...] Primera reunión [...]