Reunión con mi equipo
Hoy tenía cita con mi equipo multidisciplinar. En primer lugar, he entrado al despacho de P.:
—¿Has hecho las tareas?
—No.
—¿Por qué?
—Por que yo solamente quiero dejar de fumar el día 10, no estar haciendo tonterías hasta ese día.
—Bueno, es que se trata de los automatismos que…
—Vale, pero es que las tareas me parecen un coñazo.
—Bueeeeeeno. Para el día 10 tienes que hacer una lista de motivos por los que quieres dejar de fumar. Tienes que colocarla en algún lugar donde puedas verla a menudo.
—Eso me va a recordar continuamente que he dejado de fumar. Además no me hace falta leerlos todo el día, me los conozco de memoria.
—También tienes que hacerte de una hucha para que vayas metiendo el dinero que te ahorras.
—¿No te vale con el Quitómetro?
—¿Lo cualo?
—Un contador de tiempo sin fumar, cigarrillos no fumados y dinero ahorrado. Lo pondría en mi ordenador y en el blog.
—Ah, sí, ¡qué estupendo!. Oye, luego me tienes que enseñar eso del blog porque el otro día no pude verlo.
—Cuando quieras.
—Lo de la hucha es porque dentro de un mes te vamos a pedir…
—¿Me vais a pedir el dinero que ahorre?
—No, que te lo gastes en un capricho.
—Ahhhps…
En este punto, he creído oportuno no comentarle que vengo gastándome ese dinero por anticipado desde hace tiempo. Para motivarme, claro. Después, me ha contado qué hacer cuando tenga ganas de fumar: la llamada parada de pensamiento.
—¿Dejar de pensar?
—No. Se trata de decirte algo a ti mismo, una frase de ánimo, una clave para recordarte que no debes fumar… y luego darte una alternativa al encendido del cigarrillo: beber agua, lavarse los dientes, tocarte las pelotas… antiestrés.
—Ya.
—Bueno, a ver, enséñame el blog.
P. se ha levantado y me ha dejado sentarme en su silla. Arranco Internet Explorer y…
—Ah, es con el Internet Explorer.
—Bueno, también puedes utilizar el Firef…
Me he callado al instante. Diez años de clases me han dado cierta experiencia en el trato con legos informáticos y he intuido que su duda no iba a por ahí. He puesto la dirección: tres uves dobles punto extrujado punto com.
—Ah, y pones ahí tu dirección de correo.
—… eh? ehmmmm… ssssí, sí, sí. Et voilà. Aquí lo tienes.
—A veeeeerrr… ¿Dibujas?
—No. Esa viñeta es de Eneko, lo pone debajo, un dibujante del 20 minutos.
—¿También haces fotos?
—No, son de otra persona que también está intentando dejar de fumar.
—Ahhh… Recuérdame que luego te dé información sobre un concurso de fotografía sobre el tabaco.
—Vale.
Le he enseñado los posts que les dediqué tras la anterior visita, los cuales se ha tomado con sentido del humor. No esperaba menos. Luego, muy brevemente, le he explicado qué es un blog y cómo está estructurado y qué debe hacer para leerlo.
—¿Se puede imprimir?
—Si tienes ganas de gastar papel…
Luego he subido a ver a M., que me ha sacado los resultados de los tests que me hicieron el primer día. Los resultados de este tipo de tests se pueden acercar a la realidad o no, pero mientras nadie me explique cómo se llega a esas conclusiones con ese tipo de preguntas tan cerradas y tramposas, no hago mucho caso.
—¿Has hecho las tareas?
—Ya le he dicho a P. que no.
—¿Por qué?
—Porque yo sólo quiero dejar de fumar el día 10, no estar haciendo tonterías hasta ese día.
—Es que se trata de los automatismos… bla, bla, bla. ¿Conoces al perro de Pavlov?
—No tengo el gusto, pero sí, el reflejo condicionado y tal…
—Pues eres como él. Todos somos como él.
—Tu padre.
—Y el tuyo.
En resumen, me ha intentado convencer de lo bueno que era hacer esas tareas y casi lo consigue.
—Yo sólo quiero la pastilla.
—¿La estás tomando, no?
—Sí.
—¿Y qué tal?
—Bien.
—Vale.
—De acuerdo.
Luego, como el otro día, me ha medido el CO en aire expirado.
—Si hubieras hecho las tareas hubieras fumado menos, y si hubieras fumado menos darías menos CO que el otro día.
—Qué preocupación tengo…
—Venga, sopla.
Termino de soplar, mira el aparato y me dice:
—35.
—El otro día daba 50.
—¿Estás fumando menos?
—No.
—Qué raro…
—Ya…
Luego me ha dado la receta para más pastillas y, como premio, le he enseñado el blog. Como digno representante de su profesión, su primera reacción ha sido discutirme los dos primeros posts que ha visto.
—Hay estudios que dicen que el gasto sanitario provocado por el tabaquismo es superior a lo recaudado por impuestos del tabaco.
—¿Incluyen el gasto de papel en que P. va a incurrir para leer el blog? Eeeeehhmmm… quiero decir que yo he leído estudios que dicen lo contrario.
—No conseguir dejar de fumar no es un fracaso. De todo se aprende.
—Se lo diré a !Esco & Güilmon! de tu parte.
Quedan 3 días. Glups… Me queda mucho que fumar de aquí a allá. Ayer, por un error de cálculo, tuve que comprar otro cartón de Lucky.
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Comentarios
5 comentarios en “Reunión con mi equipo”
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Ya es fuerte que un equipo multidisciplinar pro vida sin tabaco no conozca el Fire…!!! :)))
Si no estás fumando menos y has dado 35 es que has soplado flojito. Umm, no sé yo si con esa falta de espíritu vas a conseguirlo :P
Extrujado sopla flojo?
Jo… a ver si no serán efectos de la pastilla
De todas formas, el mal humor cuando uno lo deja es inevitable… aparte de los que te leemos…has avisado a los que te ven diario?
Lo unico que puedo decirte es que vale la pena el esfuerzo. Suerte
[...] pasa que no cuento nada? Más de uno pensará que mi equipo multidisciplinar me ha encerrado en una habitación de paredes alcochadas junto a mi mono y con camisa de fuerza, [...]
[...] Segunda reunión [...]