Fin de semana
Luzbel, vestido como un remedo entre Murphy y justiciero poeta, quiso que, tras mi afirmación del jueves sobre lo fácil que era dejar de fumar, el viernes por la tarde viniera el monito a visitarme a mi casa disfrazado de Lucifer. Odio las visitas sorpresa. Quiso quedarse hasta la noche por lo que no tuve más remedio que darle de merendar y cenar abundantemente sin que pareciera saciar su enorme gula. “Habrá que irse a la cama, que esta gente tendrá ganas de marcharse”, me dije en voz alta, pero él no pareció darse por enterado. Me fui a la cama ignorándole, a ver si así se marchaba. Todavía durante un largo rato, le noté deambular hasta que me quedé dormido. El sábado por la mañana se había marchado sin ni siquiera dejarme una nota para darme las gracias.
El sábado por la noche, quiso Dios que fuera al cine acompañado de cinco amigas. ¿O era yo quien las acompañaba? Después de la película, fuimos al único bar que hay en los alrededores, Galería Culturas, un local digno del mismísimo Mefistófeles regentado por su delegado en la Tierra, José Campos, alalimón esposo del Anticristo, Carmen Martínez Bordiú. Quiso el Demonio que al entrar tuviera la sensación de ser víctima de un contubernio por parte de una clientela repleta de fumadores y fumadoras poseídas por el Diablo que encendían sus cigarrillos conforme fijaba mi mirada en cada una (he escrito “fijar mi mirada en cada una” porque no es casual que en ellos no me fije). Sentados a una mesa circular, una vez pedidas y servidas las copas, quiso Belcebú que cuatro de mis cinco amigas (la quinta era, como yo, reciente ex-fumadora: Dios aprieta pero no ahoga) encendieran y fumaran sus cigarrillos simultaneamente durante nuestra animada charla de dos horas. Chester, Winston y Lucky alcancé a distinguir. Pero el monito no estaba allí por más que le buscaba. Por si acaso asomase por la puerta y por Satanás, yo me aferré a mis dos gintonics of the yeomen guarders. No a los dos al mismo tiempo, claro, sino al segundo tras el primero; soy borracho, pero no bebo doble, si acaso veo doble cuando bebo cuádruple, pero siempre uno tras otro, nunca al mismo tiempo, insisto.
Esta mañana, para mi satisfacción y mayor autobombo, eso sí, bajo amenazas en privado de esconderle las pastillas con las que está dejando de fumar si no lo hacía, Javier Armentia me ha mencionado en una entrevista que le ha hecho Javier Vizcaíno en Radio Euskadi.
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La imagen es cortesía de la de siempre.
Comentarios
3 comentarios en “Fin de semana”
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Jo, dice Armentia que en Estados Unidos hay gente que a los cinco años sigue con el tema de su dejada de fumar. Je je, en Estados Unidos, dice… je je (risilla avergonzada). En todo caso, aúpa Javier ;)
La grabación me ha distraído, yo lo que quería era comentar algo de la Martínez Bordíu y de tu mono, pero se me ha ido.
Gintonics?? He leído bien?? Gintonics?!
Sí, ¿qué les pasa?