Sexta reunión con mi equipo
Cerca de una hora hemos estado discutiendo M. y yo después de que, nada más entrar en la consulta, detectara mi nueva colonia de tabaco negro (1) en su virginal napia.
Ni rastro de P., que para mi que ha olido la decepción a mi entrada en el centro de salud y deshecha de d—olor se ha chutado un prozac en la intimidad de su despacho del segundo piso. Sólo ha aparecido al terminar la reunión cuando ya estaba todo hablado, discutido y decidido (2 y 3).
“Sayonara, baby”, le he dicho a P.
“Adiós”, le he dicho a M.
Cuando bajaba las escaleras, he cogido por banda al primer celador que he encontrado y le he espetado:
Tras su discurso lleno de bupropión, parches y vareniclina…, al final he convencido a M. de que en esta cosa que llaman dependencia hay mucho más de filosofía que de medicina y psicología (4).
La mirada del celador rebosaba de credulidad.
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(1) Ya no fumo Lucky, como quien después de un desengaño amoroso, vuelve con su primera novia. Una primera novia llamada, por ejemplo, Ducados.
(2) El próximo día 18, Extrujado vuelve a dejar de fumar.
(3) Una prueba más de que M. pasa ampliamente de P.
(4) Una prueba más de que M. pasa ampliamente de P.
Comentarios
5 comentarios en “Sexta reunión con mi equipo”
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Me da que tienes un nuevo vicio, el dejarlo y volver, dejarlo y volver, dejarlo y volver, dejarlo y volver y asín una espiral de aceptación-desengaño.
No tenía suficiente con P., que ahora me salen psicólogos de pacotilla en los comentarios…
Que si fumas se ha acabao el blog! :)
isa
Los psicólogos son como los gobiernos (¿o eran los culos?): cada uno tiene el que se merece. A exfumador de pacotilla…
(2) ¿Elegante discreción o acochinamiento en tablas? Sea lo que fuere, espero que lo corrijas.