La Ley de Godwin
Era inevitable. El aparato publicitario antitabaco no podía ser ajeno a la conocida Ley de Godwin.
El pobre Rodrigo de Jerez
A Rodrigo de Jerez le salió todo mal: Partió en la Santa María, junto a Colón, rumbo a Las Indias, mas sólo consiguió llegar a América. A Europa regresó en La Niña fumando unas hojas secas, tal y como había visto hacer a los nativos de la isla de Guanahani. Al verlo regresar con esos humos, la Inquisición le encerró durante siete años, a pesar de lo cual, y como todos sabemos, fumar se hizo costumbre en el viejo continente. Para más inri, Rodrigo de Jerez tenía una esposa:
… a Rodrigo de Jerez, que se trajo un alijo en La Niña, le empuró La Santa Inquisición. ¿A quién se le ocurre echar humo por la boca en la puritana Ayamonte de 1492?. Sin embargo , y esto lo omiten los cronistas, mayor oprobio que la delación que le entregó al Santo Oficio fue que su mujer difundiera entre el vecindario que, entre el fragor de los viajes y la mordedura de los años, el robusto de antaño se le había trocado en panetela.
Lo contaba el otro día el cocinero y gastrónomo Abraham García.
Nos queda un consuelo pensando en el pobre Rodrigo: en el fondo tuvo suerte de vivir en aquella época. De haber vivido en la nuestra, de aquel viaje no habría regresado y le habrían abandonado en parecidas latitudes. Digamos en… Guantánamo.
Más enfermos mentales
Como no podía ser menos, algunos profesionales del diseño se han puesto al servicio del terrorismo sanitario. En El País de hoy, miércoles de ceniza, se puede leer que un imbécil llamado Daniel Goddemeyer ha diseñado The Smoke Doll:
Es una muñeca cuya respiración depende de la cantidad de humo en el ambiente. La muñeca, que reacciona a las caricias del niño con un respiro calmo y pausado, empieza a respirar más rápida e irregularmente, toser y jadear a medida que va inhalando humo. Incluso puede dejar de respirar y para revivirla sólo hay un sistema: el boca boca de un no-fumador, ya que sus sensores reconocen los componentes del aliento.
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Por otra parte, Fiona Carswell, otra enferma mental, ha creado The Smoking Jacket:
Es una cazadora decorada con dos pulmones, que se van lentamente oscureciendo, debido a unos sensores que captan el humo exhalado por quien la lleva. “La chaqueta es una especie de alerta interactiva, que ofrece una representación gráfica en tiempo casi real de lo que pasa a los pulmones de su propietario”, explica Carswell, que también ha diseñado un biquini al que le aparecen manchas si exageras con la exposición al sol.

¿Fumar en el Elíseo?
¿Se podrá fumar en el Elíseo? El anuncio está tal cual, sin montar, pero tras él me he permitido introducir un pequeño, inocente y manipulador final:
Música: Le plus beau du quartier (el más guapo del barrio). Carla Bruni.
Comité Nacional anti Puto Tabaco (CNPT)
El Comité Nacional anti Puto Tabaco ha pedido que se obligue a la industria tabaquera a fabricar cigarrillos autoextinguibles, capaces de apagarse rápidamente si, por descuido o negligencia, el fumador los deja abandonados sin haberse consumido del todo.
Me pregunto cómo harán tal estupidez. ¿Introducirán en el cigarrillo algún tipo de dispositivo o composición química que detecte si el cigarrillo está entre los dedos o en la boca del fumador? ¿En caso de ausencia de contacto directo entre cigarrillo y fumador los bomberos recibirían un aviso vía sms con la geoposición del cigarrillo o vendrá armado con su propio sistema autónomo anti-incendios? ¿Qué pasará cuando posemos el cigarrillo sobre un cenicero? ¿Saltará un salvapantallas o se pondrá en modo ausente?
Ya hay campañas en internet para su implantación: Fire safer cigarettes. Incluso en algunos países ya tienen nombre para este tipo de cigarrillos: Reduced Ignition Propensity cigarettes, o sea, RIP, o sea, Requiescat in Pace. A esto se le llama guerra psicológica. ¿Que no? Traduzcamos: Propensión a Ignición Reducida, o sea, PIR, Psicólogo Interno Residente. Está claro: meterán a un psicólogo en cada cigarrillo para que nos ayude a dejar de fumar.
El efecto “Ley Antitabaco” según Google
La imagen es de Google Trends, una aplicación de Google que permite obtener gráficos de la evolucion del volumen de búsqueda de palabras y frases en el buscador. En este caso, el gráfico pertenece a la frase “dejar de fumar“. Las anotaciones y líneas de color rojo son mías. Sé que no es muy “científico” y que es solamente un dato más, pero se me ocurren algunas cosas que no son necesariamente mi opinión:
-Que los que han dejado de fumar han dejado de buscar “dejar de fumar”.
-Que el mayor nivel de búsqueda en 2004-05 se debe a la típica angustia “uh, que viene, que viene la ley”.
-Que el menor nivel de búsqueda en 2006-07 se debe al típico “pues no es para tanto la ley, así que no dejo de fumar”.
-Que el nivel de acceso a internet y/o Google se ha reducido en el bienio 2006/07.
¿Alguien tiene más interpretaciones?
Padres, hijos y Estado
James Gennaro, concejal demócrata de Nueva York, ha propuesto prohibir que se fume en coches en los que viajen niños bajo multa de hasta 2000 dólares.
Escena perteneciente a Gracias por fumar
Triste Europa sin ventura
Triste Europa en la que hay ministros que ”confiesan” haber fumado marihuana durante sus años de universidad. Claro que más triste es que lo “confiesen” porque Gordon Brown haya anunciado un endurecimiento de las multas por consumir cannabis. Claro que más triste es que se endurezcan multas por consumir cannabis. Claro que más triste es que haya multas por consumir cannabis.
Primera acepción DRAE de “ventura”: felicidad.
Cigarrillos seguros contra incendios
En Reuters:
La defensora de consumidores de la Unión Europea (UE) busca prevenir miles de muertes y lesiones vinculadas con incendios que se producen cada año haciendo que todos los cigarrillos en venta en la región se apaguen solos, informaron funcionarios de la Comisión Europea.
Los cigarrillos “seguros contra incendios” se apagan automáticamente después de unos pocos segundos de no ser aspirados, debido a pequeños huecos en el papel que cortan la circulación de oxígeno.
Cigarrillos seguros, mecheros seguros para los niños y también con energía solar. En breve, cigarrillos con filtro y sin fumadores.
La calle y las zonas de no fumadores
La contaminación en la zona de no fumadores de un bar es tres veces mayor que la de la calle. Según un estudio del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) la concentración de partículas finas respirables en las zonas de no fumadores de los bares es de 172 microgramos, mientras que en la calle oscila entre 59 y 91 microgramos.
Pues ya saben a dónde se tienen que ir…









