Felicitación navideña 2007
Vale, esta felicitación tiene ya un par de años, pero Mercedes Milá, Santiago Segura, Pilar Rahola y Al Gore bien lo merecen:
La Pasión según Santiago
El sábado pasado, en una fiesta en casa de “Los Soprano”, saco mi paquete de tabaco para fumar y…:
Pilar, con cara de “ya sé que siempre estoy igual”: ¿Me das un cigarrillo?
Extrujado, con cara de “tantos años y no ha cambiado”: Claro, cómo no. Como en los viejos tiempos, cuando estudiábamos y no hacías más que pedirme tabaco.
Fernando, metiendo la pata: Pilar ¿sabes que éste nos nombra en su blog? En la sección de agradecimientos: “A Fernando y Pilar por la ayuda prestada para titular este blog”.
Pilar, sorprendidísima: ¿Ehhh?
Extrujado, con ganas de desaparecer: Ehhhh, no… esto… ejem… joder… que… que… esa Pilar no eres tú.
Fernando, disfrutando por haberme metido en un lío: Joder, tío… qué mal has quedado, ¿qué te costaba decir que sí?
Extrujado, siendo honrado: No sería honrado por mi parte para con la otra Pilar. Además, sabes que no podías ser tú esa Pilar.
Fernando, jodiendo: Bah, bah… qué te costaba…
Extrujado, siendo sincero: Pues más de una vez he pensado en escribir alguna gilipollez divertida a propósito de aquel gorroneo tabaquil constante al que me sometías hace 20 años, Pilarín…
Pilar, defendiéndose de mis acusaciones: Pero si entonces yo no fumaba casi…
Extrujado, atacando para defenderse: Ni comprabas.
Pilar, se defiende mejor: Claro, es que fumaba muy poco y no acostumbraba a comprar.
Extrujado, que ya no sabe como quedar bien: Ya, ya… Bueno, vale, ya escribiré algo…
Fernando: Un homenaje espontáneo.
Extrujado, amenazando: Eso. Pero ni te imaginas lo que voy a escribir…
Fernando: Uy, uy, uy…
Pilar, acojonada: Oye, a ver qué pones…
Esto es lo que pongo:
Pilar fue quien, hace ya más de 20 años, y casi sin conocerme, me animó a introducirme seriamente en el mundo de música tras oirme cantar Samaritanas del amor (sic) de Jose Luis Perales (sic, sic, sic…) en un descanso entre clase y clase. Recuerdo perfectamente el día de mi primer ensayo con el coro. Ese día tocaba repasar La Pasión según San Mateo de J.S. Bach (algún día debería escribir un libro titulado “Dejar de cantar a Perales es fácil si conoces a Bach“). Tras algunas arias y coros, comenzamos el número 77, un recitativo. Comienza el bajo solista (un “Soprano”), luego el coro, sigue el tenor (vecino de los “Soprano”), coro, continúa la contralto (otra “Soprano”), coro, terminando la soprano (futura “Soprano”) y otra vez el coro. ¿Quién era la soprano futura “Soprano”? La soprano era Pilar. ¡¡¡Era la solista y no me había dicho nada!!!! Pilar canta su frase y yo me quedo inmóvil, ojoplático, los pelos se me ponen como escarpias y mi mandíbula cae hasta golpear el suelo dejándolo perdido de babas. Dado que entonces yo todavía no tenía ni puta idea de música ni de canto, me pregunté durante mucho tiempo si aquello que percibí aquel día habría sido real o una mera alucinación fruto de mi ignorancia y/o de un amor adolescente. Empecé a escuchar mucha música y muchas voces y aprendí que la voz de Pilar no era una alucinación sino un alucinógeno, tal y como quedó demostrado algunos años después en aquel “Laudate dominum“ de Isla que cantó, de forma improvisada, en un concierto en Paris. Me dejó literalmente pasmado. De ese Laudate en París sí hay alguna grabación por ahí, sin embargo no estoy autorizado a publicarla… todavía. De lo que no quedó grabación es de esa frase de La Pasión: Habt lebenslang vor eurer Leiden tausend Dank… sin embargo yo la sigo recordando en mi cabeza como una de las músicas y una de las voces más bellas que he oido jamás. Esta grabación en la voz de Gundula Janowitz siempre me pareció la que más se aproximaba a aquella realidad.
Pasión según San Mateo de J.S. Bach. Orquesta Filarmónica de Berlín. Cantores de Viena, Coro Infantil del Estado y Coro de la Catedral de Berlín. Soprano, Gundula Janowitz; Contralto, Christa Ludwig; Tenor, Horst Laubenthal; Bajo, Walter Berry. Dirección: Herbert Von Karajan. Año 1977.
Aclaración sobre el título de esta anotación: Santiago era tan apóstol como Mateo (otro “Soprano”, por cierto). Próximo capítulo: Los Soprano.
Fiesta Nazi-anal
La mouvaise reputation (la mala reputación), escrita por George Brassens, traducida por Pierre Pascal e interpretada por Paco Ibáñez en el Teatro Olympia de París. Si no recuerdo mal, fue mi amiga Marta quien me dejó grabar ese legendario disco doble en aquellos días de música, Blade Runner y Estanquera de Vallecas, hace ya 20 años…
Matar un ruiseñor: el libro y la película V
—Da la vuelta y ven aquí hijo, tengo algo que te va a calmar.
Como el señor Dolphus Raymond era un hombre malo, acepté su invitación a regañadientes, pero seguí a Dill. No sé por qué razón no creía que a Atticus le gustase que nos hiciésemos amigos del señor Raymond, y sabía perfectamente que a la tía Alexandra no le gustaría.
Toma —dijo, ofreciendo a Dill su bolsa de papel con las dos pajas—. Bebe un buen sorbo; esto te aliviará.
Dill dio una chupada a las pajas, sonrió, y luego chupó un largo rato.
—¡Eh, Eh! —exclamó el señor Raymond, visiblemente complacido de corromper a un chiquillo.
—Dill, ten cuidado —le avisé.
Dill soltó las pajas y sonrió.
—Scout, no es más que coca-cola.
El señor Raymond se sentó y apoyó la espalda en el tronco del roble. Hasta entonces había permanecido tendido en la hierba.
—No me delataréis ahora, ¿verdad que no? Si lo descubrieseis, arruinaríais mi reputación.
—¿Quiere decir que todo lo que bebe de esa bolsa es coca-cola? ¿coca-cola y nada más?
—Sí, señorita —confirmó el señor Raymon. Me gustaba el olor que desprendía, a cuero, caballos y semillas de algodón. Llevaba las únicas botas inglesas de montar que había visto en mi vida—. Es lo único que bebo la mayor parte del tiempo.
—Entonces ¿usted únicamente finge que está medio…? Le pido perdón, señor. —Me contuve a tiempo—. No pretendía ser… —El señor Raymond soltó una risita, sin mostrarse para nada ofendido, y yo intenté formular una pregunta discreta—: ¿Por qué actúa de ese modo?
—Bah…, oh, sí, ¿queréis decir por qué finjo? Es muy sencillo —contestó—. A ciertas personas no les… gusta mi manera de vivir. Bien, yo podría mandarlas al diablo, total, si no les gusta no me importa. Y eso se lo digo, en efecto, pero no las mando al diablo, ¿comprendéis?…
Dill y yo contestamos al unísono:
—No, señor.
—Yo procuro proporcionarles una explicación, ya lo veis. La gente se siente satisfecha si puede encontrar una explicación. Si cuando vengo a esta ciudad, que es muy raramente, muy de tarde en tarde, me bamboleo un poco y bebo de esa bolsa, la gente puede decir que Dolphus Raymond es un esclavo del whisky y por eso no cambia de conducta. No es dueño de sí mismo, por eso vive como vive.
—Pero no está bien, señor Raymond, que se fijan usted más malo de lo que ya es.
—No está bien, pero a la gente le resulta muy útil. Entre nosotros, señorita Finch, yo no soy un gran bebedor, pero ya ves que los demás nunca, nunca sabrían comprender que vivo como vivo porque es la manera en que quiero vivir.
Jesus’ blood never failed me yet
never failed me yet
Jesus’ blood never failed me yet
this one thing i know
that He loves me so
By Gavin Bryars
2 de agosto
Hoy hace justamente 8 años que los irresponsables que mandaban en Onda Cero Radio decidieron suspender —por elitista e intelectual— la emisión de La Radio de Julia, programa dirigido y presentado por Julia Otero, entonces lider de audiencia de las tardes. Fue en ese programa donde escuché por primera vez, antes en la versión nocturna del programa, al antropólogo Manuel Delgado y, después ya por las tardes, al humorista a Juan Carlos Ortega, dos personajes atípicos en un mar de ondas de pensamiento y radio únicos. De aquellos Delgado y Ortega conservo múltiples grabaciones —de las cuales ya he publicado aquí alguna que otra— gracias a otros oyentes del programa que conocí en algunos de los foros que surgieron con motivo de aquella mentira. Entre esas grabaciones se encuentra un sketch que nunca llegó a emitirse y que Ortega hizo en homenaje a su jefa y al resto de redacción. Fue precisamente alguien de la redacción del programa quien se lo hizo llegar a Virginia, una fiel oyente, que a su vez lo publicó en internet. Desde entonces lo tengo guardado aunque sea en una pésima calidad de sonido. A un mes de la vuelta de Julia Otero a Onda Cero, creo que es buen momento de recuperar y volver a publicar esa grabación aunque hoy suene bastante nostálgica:
1ª parte:
2ª parte:
3ª parte:
Anotaciones relacionadas:
Sobre Manuel Delgado
Sobre Juan Carlos Ortega
La televisión
Tres buenas citas sobre la televisión (o la radio, o la prensa, o los libros, o el cine, o los blogs…), un caso real y una pregunta:
Hoy he sabido que alguien que no me conoce más que de dos intercambios de saludos, ha dicho de mi que soy un tipo raro. ¿Si tratas a alguien como un tipo raro, le haces un tipo raro?
Todo a pulmón

Swapped with Lamarde.
Cada nota cada idea
cada paso en mi carrera
y la estrofa de mi última canción
cada fecha postergada
la salida y la llegada
y el oxígeno de mi respiración
y todo a pulmón, todo a pulmón.
Anywhere I lay my head
Los armónicos de las voces roncas son la puta clave.
My head is spinning round
My heart is in my shoes, yeah
I went and set the Thames on fire
Now I must come back down
She’s laughing in her sleeve boys
I can feel it in my bones
But anywhere I’m gonna lay my head
I’m gonna call my home
Well I see that
The world is upside-down
Seems that my pockets were filled up with gold
And now the clouds
Well they’ve covered over
And the wind is blowing cold
I don’t need anybody
Because I learned, I learned to be alone
I said anywhere, anywhere, anywhere I lay my head, boys
Well I gonna call my home
Tom Waits. Anywhere I lay my head.
Juan Carlos Ortega y Redención
La Ventana de la Cadena SER.
Niño, deja ya de jugar con el mechero
Prohibidos los mecheros que puedan usar los niños:
El Instituto Nacional del Consumo ha prohibido comercializar en España los encendedores sin dispositivos que eviten su uso por menores de cinco años, tal y como recoge una resolución que publica hoy el BOE. [...] Debe estar diseñado y fabricado de manera que no pueda ser accionado por menores, debido, por ejemplo, a la fuerza necesaria para ello o a la complejidad o la secuencia de las operaciones necesarias para encenderlo.
Es un consuelo saber que lo que han prohibido sean los mecheros que puedan usar los niños y no que los niños usen mecheros. También podrían haber optado por prohibir tener niños que usen mecheros, o prohibir padres que hagan niños que usen mecheros. Habrá quien diga que el título de esta anotación está mal, que con esto, lo que logra papá-estado es, precisamente, permitir que los niños puedan jugar con el mechero. Pero, ¿qué sentido tiene jugar con un mechero que no quema? ¿Es mejor así? Tal vez pero un poco tarde, dirá mi abuela, a la que quemé un extraño mueble cuando tenía unos 7 u 8 años. El hecho de que estudiar ya me aburriera a tan temprana edad, se juntó con un mechero, un tentador mueble que tenía una abertura parecida a la de un tradicional horno de leña, y unos periódicos. Ardió, vaya si ardió el dichoso mueble. Igual que ardió aquella papelera del colegio. Imaginad como estaría después de todo un día de clases, llena de papeles arrugados. Qué tentación.
Decía Serrat:
Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada y en cada canción.
Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.
Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós.
Legendario vídeo de nuestra televisión que viene que ni pintado







