1000 euros ahorrados
El Quitómetro me dice que llevo ahorrados 1.000 euros por el tabaco que he dejado de fumar durante estos cinco meses. Lo que no dice el Quitómetro es lo que me he gastado en comercio y bebercio. Y claro… así no vale.
Cinco meses
Absteneos de hacer rimas.
Un dos de abril
Como ya es mundialmente conocido, yo dejé de fumar el pasado dos de abril. También es sabido que Juan Pablo II intentó quitarme protagonismo, sin conseguirlo, cascando ese mismo día. Pero, además de esta fruslería, ¿qué otros hechos, en otros años, conmovieron al mundo en tal fecha? Pues investigando un poco por acá y por allá me entero de que también un 2 de abril, pero dos años antes, es Terenci Moix quien deja de fumar, en este caso de forma definitiva y por obligación médica… forense. Infaustas casualidades. Al Papa no sé, pero a Terenci alguien le dejó un paquete de ducados encima del ataúd. Bonito detalle. Que a mi me dejen un cartón, pero dentro de la caja, por favor, que algún desalmado es capaz de llevársela creyendo que no me hará falta en el más allá. Por cierto, dice Amparo que “esto de dejar el tabaco no es para toda la vida” y que a los 80 buscará a su amiga Paqui para volver a fumar, en plan “Tú y yo“. Creo que a mi también se me había pasado alguna vez alguna idea similar, pero… llegado el momento ¿me apetecerá volver a fumar? No lo digo porque deje de gustarme fumar, el olor o el sabor del tabaco, sino por la incomodidad de volver a depender del tabaco y eso. Uy, no sé. Ya veremos. De cualquier manera, ya tengo claro a quién llamaría para volver a fumar con 80 años. Para eso y para hablar de la Kidman, ¿eh, Rafa? Aunque no me cojas mis llamadas al móvil.
Volviendo a Terenci Moix, si alguien me consigue la foto de esa cajetilla de ducados encima del ataúd de Terenci Moix, le regalo un boli (bic cristal). Ni google ni hostias, yo no la encuentro. Y sé que la he visto en algún sitio…
¿Qué más cosas ocurrieron un dos de abril? Nada especialmente interesante salvo el nacimiento en 1914 de un señor-pedazo-de-actor-como-la-copa-de-un-pino llamado Alec Guinness. Ahí es nada.
Flemas
Flemas. Eso es lo único que hago ultimamente… además de trabajar como un hijoputa. Sí, ya sé que es asqueroso… trabajar… y las flemas, pero es lo que hay. Las 7 horas de clase que tengo actualmente (sí, clases en agosto, ¿qué pasa?) provocan que mis cuerdas vocales se vean impregnadas constantemente de sustancias poco nobles. Estentóreos carraspeos no consiguen que mi voz salga limpia y clara, y la única forma de despegar eso es beber agua. Total, que estoy todo el día carraspeando y carrasmeando. Pobres cuerdas y pobres riñones. Eso sí, tras haber visto la quinta acepción en el diccionario de la RAE, me entran dudas sobre si, en mi caso, las flemas estarán motivadas por la lógica autolimpieza del organismo tras 20 años de tabaco o por la mortal combinación de ingesta masiva de zumo de uva y calor veraniego. O que me estoy poniendo como un tonel.
Lo peor de dejar de fumar es…
… que las desconocidas que antes me pedían fuego, ahora seguirán siendo desconocidas.
Soñar para escribir
Del mismo modo que Freud -dicen- asociaba casi todo con el sexo, hay quien piensa que lo que soñamos mientras dormimos es reflejo de las obsesiones que tenemos. Yo creo que lo que sueño desde que dejé de fumar es un reflejo de la diaria y muy particular necesidad de escribir algo este blog. ¿Por qué si no iba yo a soñar que una alumna de la primera fila se pone a fumar en mitad de clase y, tras advertirla de que no está permitido, me echa el humo a la cara descojonándose de mi? Sencillamente, para que tenga algo que contar aquí. Pues eso es lo que soñé anoche, lo juro. Creo que ya he dicho más de una vez que el desenganche del tabaco lo llevo bastante bien, que si me hubiera costado un poco seguramente no lo hubiera dejado, que no me molesta el humo ajeno, que no me cuesta nada superar esos momentos en que me apetecería echar unas caladas, que no envidio excesivamente a los fumadores… Pues eso, que no entiendo porque sueño ese tipo de cosas si no es porque tengo que rellenar una anotación tras otra en este bendito blog.
4 meses
¿Ya?
Sigo (mal) soñando
Hace poco comentaba que, de vez en cuando desde que murió Juan Pablo II, tengo pesadillas acerca de mi posible vuelta al tabaco. Pues resulta que la pesadilla de verme con un cigarrillo en la mano se ha retorcido, y ahora sueño que me veo envuelto en situaciones estresantes (nada interesantes) que me provocan muchas, terribles ganas de fumar. Y durante ese sueño, un servidor se plantea muy seriamente encender de nuevo un pitillo. Y, en tal disyuntiva, sufro… mucho.
111
Me gusta este número. 111. Es bonito. 111 días sin fumar. Es tan bonito… ¿y si me quedo ahí? ¿y si paro ahí la cuenta y vuelvo a fumar? Así podría decir: “estuve 111 días sin fumar”. Mola decirlo. Leedlo: “estuvo 111 días sin fumar”. Suena bien, ¿a que sí? ¿Vuelvo?…
Je…
La venta de tabaco se reduce por primera vez en España.
“La venta de tabaco se ha reducido por primera vez en España, ya que en los primeros meses de este año ha descendido en un 6,3%, según anunció hoy el secretario general del Ministerio de Sanidad y Consumo, Fernando Lamata, durante la Conferencia Mundial de Cáncer de Pulmón que se celebra en Barcelona.”
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“Las comunidades autonómas donde más ha descendido las ventas de tabaco son La Rioja, con un 15,5% de cajetillas menos, Castilla y León, con un 12,7% menos, Cantabria, con una reducción de ventas del 11,3% y Madrid, con un 10,1%.”
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Nota: Ya sé que la noticia tiene una semana, pero yo no me había enterado.







