El ciclismo actual es una patraña de niñatos
Vean si no 1920.
Y escuchen.
El hombre que fumaba marihuana
George Best
En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida.
George Best, futbolista.
Preguntas
A propósito de lo ocurrido en el Tour de Francia, Javier Ortiz se hace una serie de preguntas:
1º) En la historia de todas las formas de excelencia humana, especialmente las artísticas, está presente la droga. Han sido muchos los genios que han buscado en tal o cual sustancia estimulante la mejora de sus prestaciones, por decirlo en lenguaje ciclista. ¿Deberíamos desposeer de todos sus muy ensalzados títulos a Freud, a Rimbaud, a Mallarmé, a Shakespeare y a tantos otros drogotas?
2º) El consumo de determinadas sustancias estimulantes, psíquicas o físicas (en realidad, y en último término, todas físicas), acorta la vida de quien las utiliza y le produce trastornos de salud más o menos graves. Bien. Pero, ¿en qué medida tal práctica forma parte de las opciones particulares de cada persona y en qué medida ha de serle impedida, por motivos de interés general?
3º) Los individuos que forman parte de los organismos oficiales que determinan que tal o cual sustancia es una droga prohibida, ¿pasan por test médicos que certifican que ellos, supremos censores, no consumen drogas prohibidas? Si es así, ¿dónde se exhiben los resultados de esos test?
4º (y como extensión de lo anterior): ¿por qué los ciclistas han de ser sometidos a exámenes tan continuos y exhaustivos, mientras tantos otros profesionales, de cuyo equilibrio psicológico dependemos todos, y en materias mucho más graves, pueden realizar sus funciones sin que nadie les haga un mal análisis?
Mirza Delibasic
Entre mis ídolos de infancia se encuentra Mirza Delibasic, baloncestista bosnio ya fallecido. Pues bien, el otro día he encontrado, por casualidad, un video en el que parece que se habla -está en una lengua que desconozco- de la victoria y posteriores celebraciones de su equipo, el Bosnia de Sarajevo, en la Copa de Europa de 1979. En el minuto 1:27 del video (a 18 segundos del final) se ve a Mirza Delibasic haciendo algo que hoy es cada vez más impensable y que, para mi y por motivos fácilmente comprensibles, aviva aún más la leyenda:
http://www.extrujado.com/archivos/video/mirza-delibasic.flv
Hubo, hay y habrá deportistas profesionales fumadores, pero no todos son Mirza ni fuman ya públicamente. Mirza se retiró con 29 años tras sufrir un infarto cerebral, justo después de disfrutarle aquí durante dos temporadas en el Real Madrid. Murió de cáncer linfático en 2001, a los 47 años. De las imágenes que más me conmovieron durante la guerra de la antigua Yugoslavia fue una suya siendo entrevistado por periodistas españoles en una casa semidestruida por la guerra y con cara de ”esto-es-un-horror”. Todavía recordaba hablar en castellano. De su juego recuerdo su tiro, sus asistencias por la espalda cuando nadie en Europa las daba así, o sin mirar, a lo Laudrup, así como su entendimiento con Iturriaga. Recuerdo un partido de Copa de Europa en el que por tres veces consecutivas, Delibasic, desde su propia zona, daba un pase larguísimo a palomero Itu para que éste encestara con una sencilla bandeja. En un artículo de Libertad Digital (ya van dos en poco tiempo, me lo haré mirar) Juan Manuel Rodríguez escribe:
[...] En la ópera nadie pierde y todo el mundo puede emocionarse, dejarse llevar, llorar o reír con “el moro” (por Otello). No hay colores en la ópera. Ni mensajes contradictorios (se puede aplaudir a aquel que viste de rojo, pero no a aquel otro que viste de azul). Es más sencillo (siendo Plácido el tenor) lograr que te aplaudan durante quince minutos seguidos en La Scala que, por ejemplo, conseguir que lo hagan durante un minuto en el viejo Pabellón de la ciudad deportiva (hoy, “Raimundo Saporta”). Y eso lo vi yo hace veinte años en un Torneo de Navidad. Un minuto aplaudiendo una sola jugada del gran Mirza Delibasic. Emocionante. [...] Delibasic nunca quiso entrar en ese otro juego, en el baloncesto violento, en el del “pressing catch” y los “¡badum!”. Siempre me dio la sensación de que hacía faltas personales para que la gente no creyera que lo que sucedía allí dentro no le importaba. Yo no creo, sin embargo, que Mirza estuviera allí para “sudar la camiseta” o “dejarse la piel sobre el terreno de juego”. Alguien pensó (muy bien pensado, todo sea dicho de paso) que Delibasic nos tenía que emocionar con aquel juego.
Creo que se podría decir que Mirza era el equivalente baloncestístico de George Best, futbolista irlandés del Manchester United. Y ya que nombro a Best, no puedo resistirme a citar un par de frases antológicas suyas:
En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida.
He gastado mucho dinero en mujeres, coches y alcohol… el resto lo he despilfarrado.



