Los ojos de las gemelas
Hace unas semanas, Archives of Dermatology publicó un estudio sobre los efectos del tabaco en unas hermanas gemelas de 52 años con vidas e historiales médicos similares. En El Mundo contaban lo siguiente:
“La clara diferencia entre la gemela uno y dos fue la amplia historia de consumo de tabaco en la primera”, explican los autores. Mientras una hermana había consumido tabaco durante años, la segunda nunca había fumado.
¿Cuál diríais que es la hermana fumadora? Pues eso.
Humo y espejos
En el blog de Drugscope, una organización británica de expertos en drogas, acerca de algunos estudios sobre ese oscuro objeto de deseo (traducción de Narcoguerrilla):
-Los estudios se seleccionan cuidadosamente para que se ajusten a una conclusión previamente establecida.
-Se concede un exceso de fiabilidad a estudios con una muestra de sujetos pequeña o poco representativa, o se pasan por alto otros factores que podrían explicar el resultado.
-Algunos investigadores se parapetan tras una respetable fachada de objetividad científica, pero imprimen a su trabajo su propia escala de valores morales, con el inevitable desenlace para los resultados.
-Los hallazgos son distorsionados bajo el prisma del prejuicio. Las publicaciones médicas anuncian nuevas y alarmantes investigaciones sobre drogas pero, para cuando llegan a los periódicos sensacionalistas, lo que podría haber empezado como un trabajo serio termina alimentando titulares alarmistas.
-Y, por supuesto, no faltan las mentiras descaradas y las exageraciones, como la transformación de un riesgo potencial para un pequeño grupo de usuarios en un riesgo real para todos ellos, y así sucesivamente.
-En el nivel más primario, este tipo de tácticas no funcionan. Durante los últimos 25 años, el uso de drogas de la Clase A se ha disparado en el Reino Unido pese a todas las advertencias de expertos y activistas. Pero, más allá de esto, existe una verdad objetiva sobre las drogas y la opinión pública tiene derecho a acceder a ella sin ninguna restricción.
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Actualización 04-12-2006: La ficción periodística supera a la ficción de los estudios día a día, ABC tras ABC.
Modelos matemáticos
Ayer nos contaban en El País que un grupo de investigadores aburridos han dedicado su precioso tiempo a diseñar una fórmula matemática que predice las probabilidades de fracaso de las personas que intentan dejar de fumar. No, señores, no. No miden las probabilidades de éxito, sino las de fracaso. Ahí, ahí… dando apoyo moral… Los encargados del estudio pertenecen al Instituto de Matemática Multidisciplinar de la Universidad Politécnica de Valencia, cuyo director es Lucas Jodar. Nos ahorraremos juegos de palabras con el apellido del señor director, así como conocidos latiguillos con su nombre de pila.
Para el mencionado cálculo de probabilidades, además de variables como el sexo -no aclaran si se están refiriendo a la condición orgánica o a la frecuencia con que el sujeto estudiado disfruta del placer venéreo-, la edad, las características físicas, el tiempo de consumo de tabaco o las enfermedades de la persona, emplean otros indicadores más específicos como el tiempo que el fumador tarda en encender el primer cigarrillo por la mañana, o si el fumador cuando se levanta por la noche para beber agua o al ir al cuarto de baño echa mano al paquete de tabaco. Durante los últimos años yo debía tardar 2 minutos en encender el primer cigarrillo desde que me levantaba de la cama, aunque he de confesar que anteriormente ni siquiera esperaba a levantarme y me lo fumaba tumbadito y calentito en la cama, pero la ‘doctora de mi corazón’ me lo prohibió por razones más que comprensibles. Respecto a fumar sentado en la taza del water, he de decir que es uno de los mayores placeres que hay en este mundo, y quien no haya fumado nunca no lo podrá entender. Además, en algunas ocasiones es muy recomendable hacerlo para disimular olores. Lo más divertido de este estudio es que todas esas variables las introducen en un modelo matemático llamado ‘modelo de Cox‘, que no suena a otra cosa más que a tos de fumador. Es genial lo de estos investigadores.
De todas formas, estoy por llamarlos y proponerles una variable más: la escritura de un blog nostálgico del tabaco es fatal para dejar de fumar con garantías. Y es que, últimamente, muchas personas, agoreros ellos, me vaticinan seguras recaídas por culpa de esta vena melancólica-tabaquil mía. En fin…


