Tributo a Max Klinger (M*A*S*H)

Klinger era aquel tipo de nariz aguileña que se disfrazaba de mujer para que le tomaran por loco y le echaran del ejército. Klinger también era un gran aficionado a fumar grandes cigarros (hoy le bastaría con eso para conseguir su objetivo). En un episodio de MASH, Klinger decía:

Un buen cigarro es como una chica bonita, con un gran cuerpo, y que además sabe los resultados de Liga de Béisbol.

En otro episodio en el que se había disfrazado de mujer embarazada alguien le dijo:

“No es de mi incumbencia, Klinger… pero… ¿crees que deberías fumar en tu estado?


Música: I feel pretty (West Side Story), por Sarah Vaughan.

Saber fumar

Agustín Jiménez en El club de la comedia.

Babyface Bogart

Es una lástima que, pese a mi perfecto inglés con acento americano, no llegue a entender practicamente nada. Nada salvo las menciones a unos cigarrillos. Curioso. He hablado con Helmut Bösengeist, mi psicoanalista y profesor de piano y alemán al acento vienés, y me dice que se trata del conocido síndrome del inglés neurótico obsesivo nicotínico compulsivo paranoide. Me temo que próximamente habré de fumar sumar —cuando deje de fumar— el baile de San Vito. Baile como el que un duro interrogatorio le provoca al adorado Bogart hacia el minuto 6 del video. Aconsejo verlo completo aún no entendiendo nada de inglés. Es lo que tienen las risas enlatadas: que son contagiosas cuando la ocasión lo merece. Ah, y aplaudid a la entrada en escena del genio u os corto las manos.

The Jack Benny Program. Humphrey Bogart Show (1953)

Thank you, Lamarde. One more time.

Aislamiento

Hay quien necesita aislarse para según qué cosas: meditar, hacer política, relajarse, ver una película o, incluso, dejar de fumar… ¿Hay cosas que solamente se pueden hacer si uno se aisla? Yo diría, más bien, que hay quien solamente puede hacer esas cosas en soledad. También los hay que se recluyen en comunidad: un cine, un partido político, un centro de desintoxicación… Pero también hay quien logra hacer todas o algunas de esas actividades rodeado de movimientos y voces ajenas incapaces de distraerle de su objetivo aún viendo y oyendo todo su entorno.

A los dos primeros tipos de personas no debemos importunarlos. Están en un lugar al que sólo ellos puedan acceder. Se meten en una burbuja. No pretendas pinchársela ni sacarlos de ahí. Te pueden sacar a ti… los ojos. Desviar la atención del anacoreta con cualquier cosa, por nimia que sea, les puede llegar a irritar profundamente. Parece comprensible. Otro problema sería cuando esa especie de asceta pretende meditar, hacer política, relajarse, ver una película o, incluso, dejar de fumar, en lugar público y sin molestia alguna… En este caso, exigir a quien le rodea que le dejen realizar esas actividades sin oir el murmullo de la gente, escuchar opiniones contrarias o ver gente fumando que le tiente, no parece estar entre sus derechos. Pero esto es, como digo, otra historia.

Aislamiento totalDicho todo esto, un experimento para un programa de televisión en la BBC muestra los efectos de un aislamiento total de seis voluntarios viviendo 48 horas en unas habitaciones vacías, a oscuras e insonorizadas. Tres de ellos, además, con gafas que les impedían ver (¿no estaban ya a oscuras?) y una especie de manguitos en los brazos que mutilaban su sentido del tacto:

Dos de los encerrados pasaron la mayor parte del tiempo durmiendo, aunque en el resto de los casos, los efectos del encierro no tardaron en aparecer. Una de las jóvenes, por ejemplo, llegó a convencerse de que las sábanas de su cama estaban mojadas, aunque ella misma comprobaba que no era así. Tres de los participantes sufrieron además graves alucinaciones visuales y auditivas (veían serpientes, cebras o montañas de ostras, según el caso) y, en general, todos comenzaron a pasear intranquilos por la habitación a partir de la segunda jornada.

Me llamo Earl-trujado

Me llamo Earl

Groucho Marx, 30 años sin fumar

Groucho entrevistado por Bill Cosby.

Gracias, Nando.

La televisión

Tres buenas citas sobre la televisión (o la radio, o la prensa, o los libros, o el cine, o los blogs…), un caso real y una pregunta:

Hoy he sabido que alguien que no me conoce más que de dos intercambios de saludos, ha dicho de mi que soy un tipo raro. ¿Si tratas a alguien como un tipo raro, le haces un tipo raro?

Ó Gran Camiño

En la televisión autonómica gallega (TVG) se ha estrenado un nuevo ’reality’, esta vez para dejar de fumar haciendo el Camino de Santiago:

Sus participantes se comprometen a dejar de fumar mientras cumplen las distintas etapas del Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta Compostela. Con edades comprendidas entre los 27 y los 40 años, los concursantes llevaban fumando un mínimo de 13 años. Si quieren ganar, además de llegar caminando a Santiago, deben cumplir con su promesa de abandonar el hábito. El momento más crítico será cuando los tres finalistas demuestren si, efectivamente, son ex fumadores. El programa los someterá, por sorpresa, a distintas pruebas para comprobar si han abandonado los cigarrillos. Por ejemplo, se someterán a varias cooximetrías, para medir el nivel de monóxido de carbono, el gas que se desprende de la combustión de un cigarrillo.

Botafumeiro (www.flickr.com/photos/jpascualar)Esto me ha recordado los largos paseos que yo daba durante mi abstinencia. En alguno de ellos debí tropezar y darme un golpe tras el cual recaí. Por eso creo que la dirección de Ó gran Camiño debería haber pensado en dar un buen golpe a los concursantes antes de empezar el peregrinaje, por si acaso. El mismo botafumeiro de la misa del peregrino, por ejemplo, hubiera sido un objeto lo suficientemente contundente para servir de antídoto. Además, dado que despide mucho humo, podría haber servido como terapia de aversión. Sinergia, señores, sinergia.

House fuma cubanos

Lecciones de medicina

Ahora ya sabemos donde aprendió House a recetar cigarrillos

Gracias otra vez, Lamarde. Impagable. Y de propina, otro magistral video de Hugh Laurie y Stephen Fry en el que se ve que el House “paciente” era igualito que el House “médico”.

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