Groucho Marx, 30 años sin fumar
Groucho entrevistado por Bill Cosby.
Gracias, Nando.
La televisión
Ó Gran Camiño
En la televisión autonómica gallega (TVG) se ha estrenado un nuevo ’reality’, esta vez para dejar de fumar haciendo el Camino de Santiago:
Sus participantes se comprometen a dejar de fumar mientras cumplen las distintas etapas del Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta Compostela. Con edades comprendidas entre los 27 y los 40 años, los concursantes llevaban fumando un mínimo de 13 años. Si quieren ganar, además de llegar caminando a Santiago, deben cumplir con su promesa de abandonar el hábito. El momento más crítico será cuando los tres finalistas demuestren si, efectivamente, son ex fumadores. El programa los someterá, por sorpresa, a distintas pruebas para comprobar si han abandonado los cigarrillos. Por ejemplo, se someterán a varias cooximetrías, para medir el nivel de monóxido de carbono, el gas que se desprende de la combustión de un cigarrillo.
Esto me ha recordado los largos paseos que yo daba durante mi abstinencia. En alguno de ellos debí tropezar y darme un golpe tras el cual recaí. Por eso creo que la dirección de Ó gran Camiño debería haber pensado en dar un buen golpe a los concursantes antes de empezar el peregrinaje, por si acaso. El mismo botafumeiro de la misa del peregrino, por ejemplo, hubiera sido un objeto lo suficientemente contundente para servir de antídoto. Además, dado que despide mucho humo, podría haber servido como terapia de aversión. Sinergia, señores, sinergia.
House fuma cubanos
Lecciones de medicina
Ahora ya sabemos donde aprendió House a recetar cigarrillos.
Gracias otra vez, Lamarde. Impagable. Y de propina, otro magistral video de Hugh Laurie y Stephen Fry en el que se ve que el House “paciente” era igualito que el House “médico”.
Me llamo Earl

Dejar de fumar es como estar en la cárcel: si sobrevives los tres primeros días, puedes superarlo.
Earl, de Me llamo Earl. (Visto en Microsiervos)
Dispara a House, dispárale
Las agresiones al personal sanitario (en Galicia) se duplicaron el año pasado. Esta noticia me ha recordado al último episodio de la segunda temporada de House en que un supuesto antiguo paciente le pega dos tiros al doctor. He reunido aquí las conversaciones posteriores entre ellos.
El ansia
No sé por qué pero, últimamente, sólo puedo ver mi futuro así, como el de Julián Palacios, así de irremediable. Y ese futuro se ubica justo detrás, bastante atrás, del puto ansia por buscar y no encontrar el momento de llevar a cabo la osadía de dejar de fumar. El puto ansia. Al menos ahora he encontrado una fantasía a la que agarrarme, la fantasía de que una rica farmacéutica me pague una pasta por servirla de cobaya y (d)escribirlo aquí, qué cojones. Sería un consuelo. Sí, me vendo. ¿Qué pasa? Yo también tengo un precio. Unas se anuncian para encontrar pareja de baile, y yo para poder bailar con el mono. Con una condición, claro: que yo le lleve a él. Tick, tick, tack… tchasss…
Por cierto, hablando de Camera Cafe, este camarero es de puta madre.


