Dos años
Hoy cumpliría 2 años sin fumar. Estuve 1 año y 3 meses sin fumar y hace sólo 9 meses que volví, pero estos 276 días con tabaco se me han hecho mucho más largos que los 454 sin él. De hecho casi ni me acuerdo de cuando no fumaba. Es más, me pregunto qué demonios hacía si no fumaba.
Dice la Wikipedia que el 2 representa el enfrentamiento de los opuestos en busca de una Unidad. En la simbología cristiana, el 2 representa la ambivalencia y el conflicto. Es la lucha permanente entre el Bien y el Mal. Así mismo representa la oposición de los contrarios: virtud y pecado, luz y oscuridad. También es el símbolo de la Madre o principio femenino con doble significado: dadora de vida o provocadora de las tentaciones. Pero también dice que las fracciones con denominador 2 no tienen una parte decimal infinita como ocurre con la mayoría de números enteros, lo cual es un consuelo. En cantonés, el 2 suena parecido a “fácil” dicho en dicho dialecto.
En cualquier caso, se cumplen 2 años de blog. Me felicito. Gracias. De nada.
Miércoles de ceniza
Hoy es miércoles de ceniza y, como no podía ser de otra forma, le estoy dando un homenaje a mi cenicero. Esta noche publicaré la foto de la fiesta. Aquí mismo, debajo.
Actualización nocturna: Aunque no lo parezca, el cenicero contiene las colillas y ceniza de 46 cigarrillos, más o menos lo que he fumado en las últimas 30 horas aproximadamente. Más abajo está la mano con la que he hecho la señal de la cruz en la Frente de Juventudes. En plan sopapo: ¡¡ZAS, ZAS!!


Como Dios
Al tercer bar, el vicio resucitó. Creo que, después de escribir la última anotación, debí tardar una hora en vestirme y bajar a buscar un bar abierto. Bueno, al menos no hice como antiguamente en estas situaciones de pijama y pocos bares abiertos: coger el teléfono y pedir una pizza -o un arroz tres delicias, daba igual- para que, de paso, me trajeran tabaco, aunque creo que esto ahora es ilegal, lo del tabaco digo, aunque tal y como se han puesto con las hamburguesas en breve también será ilegal pedir algo distinto de una ensalada.
A propósito, el otro día leí la siguiente cita en el libro “Las drogas, de los orígenes a la prohibición” de Antonio Escohotado:
En lo sucesivo será asunto del médico salvar a la humanidad del vicio, tanto como hasta ahora lo fue del sacerdote. Concibamos a los seres humanos como pacientes en un hospital; cuanto más se resistan a nuestro esfuerzos por servirlos, más necesitarán nuestros servicios.
Lo dijo Benjamin Rush en 1785, uno de los padres fundadores de la nación americana, en el primer llamamiento a la ley Seca. Pues a mi me suena tan actual… Pero Escohotado cuenta más adelante:
El Volstead Act, que los europeos conocemos como ley Seca, entró en vigor a comienzos de 1920 con la expresa finalidad de “crear una nueva nación”. El propio senador Volstead difundió ese día un mensaje a través de la prensa y la radio, donde entre otras cosas dijo:
“Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno.”
No vale reirse.
Feliz año a todos
Excepto a Emilio Botín, Isidoro Álvarez, Mohamed VI y demás síndromes de similar etiología y/o evolución.
No, no he dejado de fumar con el nuevo año. Y no es que no lo haya pensado, sobre todo por la gripe que, casi siempre, suele celebrar su nochevieja en mis senos nasales y mi cavidad faríngea. Pero ni el dolor de garganta, ni los desagradables escalofríos de 39,5º de fiebre me quitan las ganas de fumar. En cualquier caso, ahora estoy en casa en pijama, hay pocos bares abiertos, me queda sólo un cigarrillo… Quién sabe. Que nadie me provoque ni para lo uno ni para lo otro.
Ah! también exceptúo a Mercedes Milá.
Comienza 2007, año internacional de solidaridad con el pueblo saharaui.
¿Estaré fumando mucho?
Mi estanquero ha vuelto a regalarme un encendedor.
Volviendo a fumar
Una de las ventajas de escribir este blog y de que algunos de tus amigos y conocidos lo lean es que, cuando me ven por primera vez desde hace dos meses para acá, no se sorprenden de que saque tabaco y mechero y fume, y apenas me dicen nada. De cualquier forma, por si acaso, yo ya tenía preparada una respuesta que me apunté hace semanas después de ver la película francesa Pintar o hacer el amor a cuyo protagonista le preguntaban la misma gilipollez cada vez que algún amigo le veía encender un cigarrillo: “Ah, pero… ¿has vuelto a fumar?”. Sin ningún tipo de rubor, al contrario, todo serio y convencido, el hombre siempre respondía que no. Lamentablemente, yo no tengo los reflejos del personaje de la película y afortunadamente tampoco tengo amigos tan idiotas como él, con lo cual todavía no he podido poner en práctica tan aguda contestación. En cambio, yo tengo amigos, amiga en este caso, como Susana (cada día estás más guapa, niña) que no me pilló fumando pero sí con una cajetilla de tabaco recién comprada en la máquina del bar donde la encontré. Sorprendidísima, mira la cajetilla y me dice: “¿No habr…? Ah, no… que no es para ti… ¿verdad?”. Algo avergonzado, le contesté que sí, que era para mi. Otro amigo, Iván, me dijo: “¡¡Así me gusta!! ¡¡que te dejes de tonterías!!”
He vuelto a fumar
Sí. Un paquete, y algo más, de Lucky Strike diario. Con todo el vicio prototípico. Es que hacía tiempo que no escribía nada y no he encontrado mejor manera para volver a escribir en el blog que volver a fumar para luego volver a dejarlo. Bah, es mentira que sea por esto que he vuelto a fumar, ¿y qué? Creo que todo empezó el día que fuí a la fiesta de fin de curso de mis sobrinos. Es un colegio del Opus y desde que llegué, al ver a todas aquellas familias numerosas formadas por padres, madres, niños y niñas, tuve, lo juro, una inquietante sensación: la de que en cualquier momento iban a ponerse todos a cantar y bailar “Amo a Laura“. Bah, también es mentira que sea por esto, ¿y qué?
Sí, el pasado día 1 de Julio he vuelto a fumar. ¿Y qué? Pero mañana, día 1 de Agosto, lo dejo otra vez. ¿Y qué?
My mind is clearer now
Esa frase con la que empieza Judas su Heaven on their minds, la primera canción que suena en Jesucristo Superstar, me sirve para contar lo que me acontece ultimamente. Como sabéis, últimamente andaba fumando algún que otro cigarrillo esporádico los fines de semana, normalmente durante las partidas de póker que desde hace unos meses juego los sábados por la noche, arruinantes timbas en las que se llegan a poner sobre la mesa desorbitantes cantidades de dinero. No, no exagero, que en ocasiones llegamos a jugarnos hasta cuatro y cinco euros cada jugador. Yo, en más de una ocasión, he llegado a perderlo todo. Hasta la dignidad (nunca lo hubiera dicho: es más fácil perder la dignidad por cinco euros que por dos millones). Pero a lo que iba. Durante la última partida fumé algo más de lo habitual llegando al punto ese en que ya no se disfruta cada calada. Y eso no mola nada. Con lo que he decidido que voy a reducir drásticamente la ración y el momento. Fumaré solamente en aquellos momentos y circunstancias que me permitan saborear de forma óptima cada cigarrillo, desde la primera calada hasta la última, sin interrupciones, sin tener que soltar las cartas para encender el pitillo, sin dobles parejas ni trios que me distraigan, sin escaleras, de color o no, sin faroles. Joder, que el cigarrillo merece más atención, coño.
Trece meses y un monólogo cruzado
—Anteayer hizo 13 meses que dejé de fumar.
—Es un decir, ¿no?
—La verdad es que sí, es mucho decir. Resulta raro decir eso cuando ahora fumo algún cigarrillo de vez en cuando. ¡Qué decepción! ¿No?
—No sé. El caso es que disfruto tanto de esos cigarrillos… Antes, fumando 60, no disfrutaba de ninguno de esa forma. No parece un fracaso absoluto.
—Pero… ¿cuánto fumas?
—Algún fin de semana, no todos, alguna ocasión especial, y sólo dos, tres, cuatro cigarrillos. ¿Eso es fumar?
—¿Eso es no fumar?
—Eso es lo que siempre me habría gustado hacer. Fumar por puro placer.
—¿Qué va a decir la gente que te lee? Tal vez haya mucho exfumador que haya venido leyéndote y que…
—Son mayorcitos…
—¿Y qué vas a hacer?
—No sé. ¿Alguien me garantiza que soy capaz de seguir así bajo cualquier circunstancia?
—¿Bajo cualquier circunstancia?
—Sí, me refiero a esas cosas que hacen que la gente vuelva a fumar un par de paquetes diarios.
—Ya, pero garantizar que no vuelvas a fumar… Extraña garantía pides, ¿no te das cuenta? Nadie te puede garantizar algo así, al menos en el sentido de darte seguridad o certeza. Garantía, garantía… se me ocurre que te hagas un seguro para que alguien te ‘repare’ en el caso de que vuelvas a fumar contundentemente…
—Absurdo… Entonces… ¿qué hago?
—No sé.
—Yo tampoco sé. El caso es que se te ve preocupado…
—Sí.
—¿Qué hacemos, lectores?
Volver
Hace poco confesaba cómo había fumado el día antes de los inocentes, el día cuadragésimo del año, y también durante mi viaje a los campamentos de refugiados Saharauis en Tinduf a principios de este mismo mes de marzo. Este pasado sábado, he vuelto a repetir la experiencia de encender un par de cigarrillos tras una cena familiar y temo haber llegado a un punto cercano al de no retorno, temo echar por la borda un año y, sí, temo volver a fumar (también temí devolver, el tabaco rubio me sigue mareando, como en la adolescencia). Así que he tomado la firme e irrevocable indecisión de no saber qué hacer. ¿Seguir fumando tan ocasionalmente como ahora, desde diciembre para acá? Tsk, tsk… el espacio temporal entre cada cigarrillo se va haciendo cada vez más corto. Peligroso. ¿Volver a fumar? No, al menos voluntariamente. Sí, acaso, como producto de esta firme e irrevocable indecisión. ¿Negar cualquier cigarrillo de esos y volver a proponerme firmemente no volver a fumar un maldito cilindro durante al menos los próximos dos años? Esto. Esto sí. Es que me da pereza cambiar el título del blog. Aprovecho la ocasión para prohibir a mis camellos que me proporcionen más tabaco, prohibición inútil, que sé que soy muy pesado y además doy mucha pena cuando me arrastro de rodillas y llorando lastimosamente.
Ah, la película de Almodóvar es una birria.







