Cheap OEM Adobe Photoshop

Sexta reunión con mi equipo

Cerca de una hora hemos estado discutiendo M. y yo después de que, nada más entrar en la consulta, detectara mi nueva colonia de tabaco negro (1) en su virginal napia.

Ni rastro de P., que para mi que ha olido la decepción a mi entrada en el centro de salud y deshecha de d—olor se ha chutado un prozac en la intimidad de su despacho del segundo piso. Sólo ha aparecido al terminar la reunión cuando ya estaba todo hablado, discutido y decidido (2 y 3).

“Sayonara, baby”, le he dicho a P.

“Adiós”, le he dicho a M.

Cuando bajaba las escaleras, he cogido por banda al primer celador que he encontrado y le he espetado:

Tras su discurso lleno de bupropión, parches y vareniclina…, al final he convencido a M. de que en esta cosa que llaman dependencia hay mucho más de filosofía que de medicina y psicología (4).

La mirada del celador rebosaba de credulidad.

__________________

(1) Ya no fumo Lucky, como quien después de un desengaño amoroso, vuelve con su primera novia. Una primera novia llamada, por ejemplo, Ducados.

(2) El próximo día 18, Extrujado vuelve a dejar de fumar.

(3) Una prueba más de que M. pasa ampliamente de P.

(4) Una prueba más de que M. pasa ampliamente de P.

Canciones para volver a fumar: Volver

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.

Sí, he vuelto a fumar. Pueden zarandearme, abofetearme e insultarme en los comentarios, incluso pueden darme la enhorabuena. Gracias.

Un día es un día

Es lo que suele decir un buen fumador exfumador en cualquier boda. Un día es un día. Pero después de tantos tropezones seguidos… se hundía, se hundía. Homenaje a Martes y trece:

¿Me toca la pastilla? A propósito, hace poco leí esta frase de Samuel Goldwyn:

Cualquiera que vaya a ver un psiquiatra debería hacerse examinar la cabeza.

________________________

PD: Llevo dos días sin tropezar.

¿Tutto o Muette?

Extorsión. Me obligan a confesar nuevos tropezones a cambio de no dar el chivatazo en los comentarios. Josdeputa.

Un pitillito el miércoles, tres ayer viernes. ¿Motivos? Ya lo avisé. Esta vez la rubia tenía que iniciar sesión en su cuenta de correo electrónico. Para escribir su dirección de correo y su contraseña correctamente empleó nada menos que 20 insufribles minutos. Pensaréis: “Se le había olvidado la contraseña o se había dejado bloqueadas las mayúsculas…”. Pues no. Era incapaz de escribir correctamente su dirección de correo electrónico. En unas ocasiones le faltaba una letra, en otras la arroba, en otras le sobraban. Algo nada difícil de salvar si no fuera porque la rubia es de esas personas incapaz de corregir únicamente el error cometido; borraba todo y volvía a escribir la dirección completa, con lo cual las posibilidades de volver a equivocarse nunca disminuían.

Afortunadamente la tortura ya ha terminado y no tengo que volver a ver a la rubia nunca más. Pero tras estos tropezones estoy en una complicada disyuntiva: ¿Tutto o Muette?

_____________

Segunda imagen vía Mikel, vía Microsiervos.

Tro pezón

Entre la noche del 24 y la tarde del 25 fumé 7 cigarrillos ¿7 pezones? Esa es la razón de la entrada anterior y de la desaparición durante unas horas del quitómetro que contaba y sigue contando mi desintoxicación. ¿Razón del fumeteo? ¿A quién le importa? Desde entonces no he vuelto a encender ningún otro, ni ha vuelto el mono, ni la necesidad, sólo la cordura. El proyecto sin humo sigue en marcha. Sólo ha sido un tro pezón. Nadie es perfecto; ni siquiera yo.

El tropezón es mío, el pezón es de Lamarde y la pintura es de Tom Wesselman (1968).

_________________

—Otro pezón, mi tropezón, ¿qué hacían en las reuniones del Club de los Poetas Muertos?
—Leer poesía y fumar.

Estudio de Tom Wesselman (1967)

Decíamos ayer…

Cuando sientes el alma negra, incluso el sentido estético parece decirte que los pulmones tienen que ir a juego, de luto riguroso, con crespón color nicotina quemada.

Era Javier Vizcaíno quién lo escribía y yo quien lo suscribe hoy.