Cláusula propia de este siglo
En 1923 eran de un moderno que ni ellos mismos sospechaban.
¿Y si hacemos un trío?
Parece que ser que, finalmente, mi ex- ha rehecho su vida. Eso sí, me mosquea su repentina homosexualidad.
Si alguien se ha perdido, puede ubicarse leyendo los dos primeros capítulos del culebrón (1 y 2).
Cosas que hacer un domingo
1. No fumar.
2. Firmar un manifiesto.

Tributo a Max Klinger (M*A*S*H)
Klinger era aquel tipo de nariz aguileña que se disfrazaba de mujer para que le tomaran por loco y le echaran del ejército. Klinger también era un gran aficionado a fumar grandes cigarros (hoy le bastaría con eso para conseguir su objetivo). En un episodio de MASH, Klinger decía:
Un buen cigarro es como una chica bonita, con un gran cuerpo, y que además sabe los resultados de Liga de Béisbol.
En otro episodio en el que se había disfrazado de mujer embarazada alguien le dijo:
“No es de mi incumbencia, Klinger… pero… ¿crees que deberías fumar en tu estado?
Música: I feel pretty (West Side Story), por Sarah Vaughan.
Cuarta reunión con mi equipo
La visita de hoy no me da para escribir nada. Además, siguen sin leerme. Ya no sé ni para qué voy.
Enhorabuenallevas50díassinfumar, tuniveldeCOenaireespiradoescero, sólohasengordadounkilo.
Y lo que es peor, ni siquiera me apetece meterme con P. ¿No es terrible?
Abstemio
Abstemio, s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.
Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce.
Retratando mi Festival de Cine del Sáhara
He abierto un álbum de fotos en Flickr con las fotos de mi estancia en Dajla. Aviso: Hay un retrato de mi careto.
Se terminó la película
Tras salir ayer a las tres de la tarde de casa de Tatu, he llegado hoy a la mía a las 8 de la mañana con tiempo solamente para dejar la maleta en el suelo e ir a trabajar. Sin dormir, sin duchar y sin Mbarka.
Ha terminado el V Festival de Cine del Sáhara, Fisahara 2008. El único festival con vocación de desaparecer.
Me voy al cine
La entrada cuesta un huevo y parte del otro, está en las afueras, a las que llegas en avión, en un lugar apartado, al que no se puede llegar ni en tren, ni en avión, ni por carretera; sólo en landrover y tras dos horas y media de baches. La sala es al aire libre, hace fresco y a veces mucho viento, no hay butacas, ni sillas, ni acomodador, la película se ve y se oye regular… Lo bueno es que la gente no come palomitas ni bebe cocacola, y después de la película te puedes quedar a dormir por allí. El hotel no tiene la calidad de un cinco estrellas, pero por su calidez le dieron más de un millón. En el cielo están impresas.
Hasta la vuelta.
El pobre Rodrigo de Jerez
A Rodrigo de Jerez le salió todo mal: Partió en la Santa María, junto a Colón, rumbo a Las Indias, mas sólo consiguió llegar a América. A Europa regresó en La Niña fumando unas hojas secas, tal y como había visto hacer a los nativos de la isla de Guanahani. Al verlo regresar con esos humos, la Inquisición le encerró durante siete años, a pesar de lo cual, y como todos sabemos, fumar se hizo costumbre en el viejo continente. Para más inri, Rodrigo de Jerez tenía una esposa:
… a Rodrigo de Jerez, que se trajo un alijo en La Niña, le empuró La Santa Inquisición. ¿A quién se le ocurre echar humo por la boca en la puritana Ayamonte de 1492?. Sin embargo , y esto lo omiten los cronistas, mayor oprobio que la delación que le entregó al Santo Oficio fue que su mujer difundiera entre el vecindario que, entre el fragor de los viajes y la mordedura de los años, el robusto de antaño se le había trocado en panetela.
Lo contaba el otro día el cocinero y gastrónomo Abraham García.
Nos queda un consuelo pensando en el pobre Rodrigo: en el fondo tuvo suerte de vivir en aquella época. De haber vivido en la nuestra, de aquel viaje no habría regresado y le habrían abandonado en parecidas latitudes. Digamos en… Guantánamo.












